Las reservas turísticas en la Ribera, al 60% para Semana Santa

I.M.L. / Aranda
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Los alojamientos detectan un ritmo más lento de contratación, pero esperan rozar el 100% en semanas. Mientras, los asadores comienzan a llenarse y algunos abren un segundo turno para los festivos

La Semana Santa es la primera cita vacacional de este año. - Foto: Christian Castrillo

A un mes para los días fuertes de la Semana Santa, el sector turístico de la comarca ribereña registra disparidad en lo que a reservas se refiere en alojamientos y en restauración. Mientras las casas rurales de la Ribera del Duero registran una ocupación que ronda el 60%, y en los hoteles de la capital ribereña todavía es muy fácil encontrar habitaciones para esas jornadas, en los restaurantes y asadores se comienzan a llenar las agendas.

En el ámbito de los alojamientos rurales consideran que el ritmo de reservas es «algo peor que el anterior», lo que sorprende porque esta época festiva suele ser una de las más fuertes del año y normalmente las reservas llegan con bastante antelación. «Todavía quedan plazas, la gente se está desanimando por el mal tiempo que está haciendo en las últimas semanas», valora Ana Belén Velasco, secretaria de Acriduero, una asociación que representa a cerca de medio centenar de casas rurales por toda la comarca. El hecho de que la Semana Santa caiga pronto este año es otra de las circunstancias que se esgrimen como la ralentización de las reservas.

La imagen de las agendas con más huecos que reservas se repite también en los hoteles de la capital ribereña, donde el reducido número de plazas hoteleras se queda muy corto en momentos de afluencia masiva como durante Sonorama Ribera, pero que no llega a llenarse el resto de los fines de semana. «Para Semana Santa no se suelen ocupar todas las habitaciones, pero es verdad que aún quedan muchas plazas, tenemos reservadas más o menos como si fuese un fin de semana normal», apuntan desde la recepción de uno de los establecimientos hoteleros con más solera de Aranda.

Con el margen que dan las tres semanas largas antes de los días fuertes de Semana Santa, los responsables de los alojamientos esperan un repunte en las reservas según se vaya acortando el plazo en el calendario. «Puede que estén esperando a ver las previsiones del tiempo para esos días para decidir a dónde van, pero se sigue la tendencia de los últimos tiempos, cuando la gente reserva cada vez con menos plazo», apunta Velasco.

De forma habitual, los turistas que visitan la Ribera del Duero durante la Semana Santa suelen quedarse cuatro noches, llegando el miércoles o el jueves y marchándose el domingo o el lunes, dependiendo de si en sus lugares de origen el lunes es o no festivo. «Suelen ser grupos de amigos o familiares que están repartidos por distintos lugares, aprovechan esos días para juntarse, más o menos como sucede en las fechas navideñas», expone la secretaria de Acriduero, para diferenciar esta clientela de la que suele venir durante el verano.

En una situación distinta están las agendas de los establecimientos hosteleros, sobre todo los típicos asadores arandinos, donde las reservas empiezan a copar los huecos, sobre todo entre el Viernes Santo y el Domingo de Resurrección. «Está más o menos como el año pasado, todavía tenemos algún hueco, pero empieza a llenarse para los días fuertes; hemos tenido que abrir el segundo turno de comidas para dar respuesta a todas las reservas», asegura Jose María Rubio, de Casa Jose María, que apunta que entre los comensales predomina «la gente que viene de fuera» mientras que los ribereños suelen optar por celebrar estas fiestas en sus domicilios.