Una protesta de película

SPC
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Los profesionales agrarios acompañan su protesta con bocinas, silbatos, cencerros, pancartas y banderas para dar visibilidad a los problemas que atraviesan en esta cita histórica

Una protesta de película - Foto: Ical

Cientos de agricultores y ganaderos llegados de varios puntos de Castilla y León, que se han ido sumando durante la tarde, se concentraron esta tarde ante la Feria de Valladolid, lugar donde se celebra esta noche la entrega de la 38 edición de los Premios Goya del cine español. El objetivo era visibilizar los problemas que atraviesan y por los que protestan a lo largo de esta semana.

Con chalecos amarillos y acompañados de bocinas, petardos, cencerros, silbatos y numerosas banderas de España, los asistentes dejaron hoy sus tractores en casa (algunos intentaron entrar en la ciudad por la mañana pero se lo impidieron las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado) y se dejaron ver y escuchar en una protesta muy ruidosa para visibilizar los problemas en una cita tan relevante como la entrega de los premios al cine español.

Agolpados en una de las esquinas del aparcamiento disuasorio, reconocibles en su mayoría por sus chalecos amarillos, los profesionales agrarios gritaban con la fija mirada de policías y prensa, a la vez que otra parte de los presentes esperaba poder ver, aunque de lejos, a alguno de los actores más importantes del cine español. Voces, sonido de silbato y de bocinas se entremezclaban entre el público, en el que había mucha gente joven y familias.

En algunas de las proclamas se podía leer frases como: 'El campo no se vende', 'El campo unido, jamás será vencido', 'Abajo la Agenda 20230', 'Renovables sí, pero no así', 'No pedimos, venimos a tomar lo nuestro' y la más curiosa, 'Comeréis soylent green', que hacía referencia a la película 'Soylent green', protagonizada en 1973 por Charlton Heston. Además, desplegaron una bandera de unos 20 metros de largo en el aparcamiento, blindado por un gran operativo policial, con decenas de furgones policiales, que también fueron destino de la ira de algunos de los presentes, con la frase 'Ese furgón, para Puigdemont'. Uno de los momentos más tensos se vivió con el lanzamiento de una bengala por parte de uno de los presentes justo a la zona del cordón policial, lo que provocó que todavía más agentes se alinearan frente a ellos.

Los concentrados contaron con la presencia del consejero de Industria, Comercio y Empleo de la Junta, Mariano Veganzones (Vox), que se dejó ver sobre las 17 horas en la plaza Juan Pablo II, desde donde llegaron a pie varios de los manifestantes.

Entre los manifestantes que optaron por venir hoy a Valladolid se encontraba Ángel Villaescusa, de Alaejos, quien reivindicó algunos de los mensajes que se han trasladado estos días, como la petición de "precios justos e idóneos para los productos"; y añadió que, como agricultor y viticultor, él trabaja los productos con el "mismo mimo que para sus hijos" y así "le gustaría que se los pagaran".

Cerca de otro grupo, cuyos miembros exclamaban megáfono en mano, varios agricultores de Tierra de Campos pedían al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que "diera la cara". Precisamente, el jefe del Ejecutivo fue el foco de todos los enfados de los agricultores y ganaderos y contra el que cargaron durante toda la tarde. Algunos de ellos gritaban a los invitados que, con vestidos de etiqueta, accedían al recinto ferial por la puerta principal. No fue el caso de la gran mayoría, así como los nominados y la clase política, que entró por el resto de puertas hasta la alfombra roja y evitaron así la protesta agraria.

Alberto, otro de los agricultores, que prefirió no aportar su apellido, expuso que la intención del sector no es "cargarse la gala", pero admitió que se trata de una "buena oportunidad para que se nos oiga por la repercusión mediática que tiene". Mientras José Luis, llegado del Valle del Esgueva, advirtió de que la situación "es muy grave" con los precios y los costes de producción: "Producimos a pérdidas", alertó. También abundó en el "papeleo al que le obliga la normativa europea". "A mi me lleva la burocracia dos horas al día", criticó.