La A-12 y la A-73 suman 20 años con más de 110 km sin hacer

D. ALMENDRES / Burgos
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La autovía Burgos-Logroño refleja sus primeros avances en la frontera con La Rioja y la desordenada plataforma a Aguilar de Campoo se contenta con las obras de Montorio

La autovía Burgos-Logroño refleja sus primeros avances en la frontera con La Rioja - Foto: Jesús J. Matías

El histórico problema que sufre la provincia de Burgos con el desarrollo de sus infraestructuras tiene un doloroso impacto en el presente y una pesimista proyección de futuro. Todo ello se justifica mirando al pasado y basta con hacer un pequeño recorrido para responder a la primera pregunta de cualquier ciudadano. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

Cada infraestructura afectada tiene sus circunstancias y protagoniza sus propias peripecias, pero el paso de los años no perdona y la herida cada vez sangra más. Son los casos de la A-73 y la A-12, que suman 20 años de espera sin haber dado aún con una solución mientras las N-627 y la N-120 reflejan su peligrosa obsolescencia.

Especialmente delicada es la situación de la autovía que nace en Pamplona y que unirá -algún día- Logroño y Burgos a través de 62 kilómetros de recorrido. Como ocurre en otros ejemplos, como la A-11 a su paso por la Ribera, la ejecución de esta carretera priorizó otros territorios. Los tiempos se dilatan, los plazos se agotan, los problemas crecen, los presupuestos se reajustan y los años caen como plomo.

La desordenada infraestructura a Aguilar de Campoo se contenta con las obras de Montorio.La desordenada infraestructura a Aguilar de Campoo se contenta con las obras de Montorio. - Foto: Valdivielso

Ha pasado un cuarto de siglo desde que FAE y la Cámara de Comercio presentaran a la Junta de Castilla y León en diciembre de 1998 un plan sobre infraestructuras que subrayaba la importancia de la A-12 y no fue hasta abril de 2002 cuando llegó el compromiso para desdoblar la N-120 en la provincia de Burgos.

Todo parecía encaminado cuando en 2003 el Ministerio de Fomento -hoy Ministerio de Transportes- sacó a licitación el estudio informativo de la autovía entre Santo Domingo y Burgos. Sin embargo, nada salió bien desde entonces y hubo que esperar hasta 2020 para que comenzaran los trabajos en la frontera con La Rioja, con un total de 14,4 kilómetros de recorrido previstos en el tramo. De ellos, 8 servirán de entrada a esta infraestructura en suelo castellano.

El periodo establecido por Transportes para que la UTE adjudicataria concluya las obras se fijó inicialmente en marzo de 2023, pero los trabajos se dilatarán hasta la primavera de 2025. En el mejor de los casos, será entonces cuando entre en servicio el primer kilómetro de la A-12 en la provincia. Algo que, sin duda, será un hito que llegará con una demora de lustros.

Este peregrinaje administrativo de la carretera que discurrirá junto al Camino de Santiago ha vivido momentos complejos, como los cuatro años que se necesitaron para rescindir en 2021 el contrato con la adjudicataria encargada de construir en un primer momento el tramo entre Burgos e Ibeas de Juarros. 

Este segmento parece gafado y acumulará una década de retraso, eso si la tramitación en curso y las obras cogen velocidad de crucero. El proyecto actualizado no se entregará hasta finales del presente año y posteriormente habrá que revisarlo y sacarlo a concurso en el caso de que disponga de una partida económica asignada. Solo entonces comenzará unas obras que, se prevé, necesitarán dos años y medio. El calendario avanzará y 2028 se presenta como la referencia más optimista.

Después de dos décadas de tediosas tramitaciones, retrasos, litigios y actualizaciones, los presupuestos se resienten. Así lo demuestra el hecho de la construcción del tramo de la autovía ente Villafranca Montes de Oca e Ibeas se ha encarecido 90 millones de euros respecto a la aprobación inicial de 2016. Entonces se consignaron 156 millones de euros y después de ocho años en barbecho administrativo, la cifra alcanza ahora los 246 millones de euros que serán necesarios para construir esos 23,4 kilómetros de carretera con paso por el puerto de La Pedraja.

Aunque poco a poco se avanza en los procesos de los diferentes segmentos completados, aún habrá que armarse de paciencia para que la A-12 sea una realidad de principio a fin, ya que el tramo que unirá Villamayor del Río y Villafranca Montes de Oca deberá empezar de cero.

No porque viva una situación algo más favorable hay que minimizar los problemas que sufre la A-73 desde que los Presupuestos Generales del Estado de 2005 reservaran una partida para iniciar los primeros estudios y proyectos de una carretera que avanza de manera desordenada después de sobreponerse a muchos contratiempos.

Obras en Montorio. La provincia de Burgos cuenta hoy con 22 kilómetros en servicio, de los cuales 10 pertenecen a los primeros tramos más cercanos a la capital. No fue hasta 2021 cuando se abrió un nuevo fragmento, entre Pedrosa de Valdelucio y Báscones de Valdivia, totalmente aislado del resto de conexiones con 12 kilómetros que esperan el avance de los tramos pendientes.

No será sencillo convertirlo en realidad, ni siquiera a medio plazo. El hachazo presupuestario que dio Fomento en 2010 condenó al ostracismo a los dos segmentos que unen Montorio y Pedrosa de Valdelucio. Ese revés resulta decisivo, adornado con otros problemas encontrados como las lentas tramitaciones ambientales o las quiebras sufridas por las constructoras.

Mientras tanto, el Ministerio aún no sabe cómo conectará la futura A-73 con la A-67- La actualización del proyecto correspondiente al trazado entre las localidades palentinas de Báscones de Valdivia y Aguilar de Campoo incluirá un «estudio de las distintas alternativas» para enlazar ambas plataformas.

Dada la situación, el inicio de los trabajos del segmento entre Quintanaortuño y Montorio supone todo un alivio. La figura del futuro tramo de 11,5 kilómetros se deja ver sobre el trazado con la esperanza de que no surjan más contratiempos y entre en servicio en 2026.