Un romántico entre viñas

I.P. / Burgos
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Adrián Alonso se incorpora como productor a la DO Arlanza con un proyecto de recuperación de viejos viñedos, entre 80 y 100 años, en Retuerta y Covarrubias, donde suma unas 4 hectáreas. Este año sacará su primer vino, El Serbal

Adrián, con algunas botellas de la cosecha de 2022 a punto de etiquetar para sacar al mercado, y en barricas, el caldo de la campaña pasada. / Fotos: miguel ángel de la cruz - Foto: Miguel Ángel de la Cruz

Quería estudiar Veterinaria o Medioambientales, pero acabó haciendo Agrícolas sin mucho convencimiento porque lo del mundo del campo le era desconocido, pero lo que son las cosas, gracias a unas prácticas que realizó un verano durante la carrera en una empresa vitivinícola de Aranda comenzó a cogerle el gusto y a enamorarse de las cepas, lo que le impulsó a hacer un máster de Enología y Viticultura que también le permitió estar en contacto con ese mundo en distintas zonas como Jerez de la Frontera y en fincas de las denominaciones de origen de Rueda y Ribera del Duero, en Castilla y León.

Estas experiencias le cambiaron la vida, de tal manera que ahora sus días están vinculados a las viñas, tanto porque profesionalmente es comercial representante en España de la empresa portuguesa Sai Enology, que se dedica a la venta de todo tipo de productos vinícolas, y vocacionalmente, porque desde hace varios años está volcado en un proyecto de recuperación de viñedos viejos.

Todo empezó en Valdorros, donde tiene casa familiar. Un día paseando por el campo se topó con una viña abandonada de dos mil metros cuadrados. Esa fue la primera finca que Alonso comenzó a recuperar y de la que cogió apenas una barrica dos años después porque los primeros los dedicó a trabajarlas para hacerlas productivas.

Junto a su padre, que le ayuda a podar, en uno de sus viñedos en Covarrubias.Junto a su padre, que le ayuda a podar, en uno de sus viñedos en Covarrubias. - Foto: Miguel Ángel de la Cruz

El proyecto se ha ido completando con la adquisición de más superficie de viñedo viejo en las localidades de Retuerta y en Covarrubias, hasta contar en estos momentos con algo más de cuatro hectáreas, la mitad compradas, fundamentalmente en la villa rachela, y el resto cedidas o de familiares.

Todas, incluida las cepas de otra parcela que también ha sumado en Quintanilla del Agua, son viñas entre 80 y 100 años, porque esa es la filosofía del proyecto de este joven viticultor, la recuperación de esas vides para hacer un vino característico de la zona, con la impronta de la madurez.

El punto de inflexión en la elaboración de vino llegó en 2022, que es la añada que en estos momentos está embotellada y a la espera del etiquetado. Tiene unas 2.050 botellas y una mezcla de distintas variedades de las viñas de Retuerta, Covarrubias y algo de Quintanilla del Agua, aunque prima fundamentalmente tempranillo, garnacha, monastrell y blanco.

Creo que la cepa vieja es el mejor patrimonio de la DO Arlanza y yo me quiero centrar en ella"

Con el propósito de integrarse en Arlanza, fue en ese 2022 cuando pasó de elaborar el caldo en su garaje a hacerlo en la bodega Palacio de Lerma, propiedad de Ramiro García, presidente del Consejo Regulador de la DO Arlanza, donde también elaboran otros viticultores de la comarca sin bodega propia.

Así, cuando salga ahora la añada del 2022 ya lo hace con el sello de la DO Arlanza y bajo el nombre comercial Bodega El Serbal. Ese es el nombre genérico, aunque Adrián ya está buscando otros para cada uno de los vinos que elabore. Serán, en todo caso, nombres de los parajes en los que se enclavan las viñas, distinguiendo los de Retuerta de los de la villa rachela en ese afán por recuperar viejas viñas y nombres ligados a la tierra, a sus gentes y a la identidad de cada término conocido por los vecinos.

En estos momentos en barrica se va haciendo el vino de la campaña 2023, con un importante incremento respecto a la cosecha anterior; prevé embotellar ya 4.800 botellas. Este año, Adrián explica que hay dos vinos, uno que es el de entrada, mezcla de viñas de Retuerta, Quintanilla y Covarrubias y el de la añada última, que lo tiene separado en barricas, aunque pudiera ir finalmente a la mezcla común. En todo caso, tiene puestas muchas ilusiones en la viña la Santa, en Retuerta, en mucha altitud, y que da un perfil de vino que posiblemente dé un único vino.

Con excepción de las principales bodegas de la DO Arlanza, en estos momentos Adrián Alonso se posiciona como uno de los viticultores con más superficie plantada. Su intención es seguir creciendo, pero tras unos años en los que, reconoce, se obsesionó por comprar parcelas, ahora se lo tomará con más tranquilidad, porque lo fundamental ahora es consolidar los viñedos que trabaja, una tarea que le requiere muchas horas de trabajo porque está solo en este proyecto, aunque reconoce que sin la ayuda de su padre durante la poda sería imposible hacer la labor él solo en tiempo. Además, la inversión realizada ha sido muy importante y depende solo de su nómina, asegura, porque no tiene otro tipo de ayudas.

Otra partida destacada de la inversión se la está llevando el vallado que está haciendo en todas las viñas para protegerlas de los corzos y jabalíes, uno de los problemas que sufre la comarca, invadida por estos animales que entran a las fincas y provocan cuantiosos daños en los cultivos.

Para Adrián, en estos momentos es importante el retorno económico con la salida al mercado del primer vino. Después, ya se irá viendo, dice este romántico de la viticultura del Arlanza, que cree que la DO debe seguir recuperando viña vieja y mezcla de variedades. "Al final, Arlanza creo que se sostiene por el sentimentalismo de la gente mayor porque no es un motor económico", resalta, "pero podemos hacer buenos vinos".