Arriba el telón, por muchos años más

S.F.L. / Briviesca
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La Escuela de Teatro de Briviesca sopla 10 velas y prepara por primera vez un ciclo de funciones

Con los grupos de niños se realizan juegos teatrales para que aprendan a conocer su cuerpo y a relacionarse. - Foto: S.F.L.

Lleva vinculado al teatro desde que era un niño, cuando empezó a hacer funciones en el colegio y en las clases extraescolares. Consciente de que un actor siempre asume riesgos y la vida no siempre le sonríe profesionalmente hablando, Javier Santaolalla dejó los miedos a un lado y abandonó su Briviesca natal para trasladarse a la capital y estudiar Arte Dramático. ¡Casi nada! Allí aprendió, y mucho. Tanto que regresó a casa para compartir sus conocimientos con pequeños, jóvenes y mayores movido por la pena que le producía que sus vecinos no tuvieran la oportunidad que él sí disfrutó cuando apenas levantaba un palmo del suelo. Nunca olvidará las representaciones en el Cine Moderno ni los aplausos de un público más que entregado con unos actores que conocían desde siempre. Surgieron oportunidades de hacer sus pinitos en Madrid, y las aprovechó, pero la tierra le tiraba sin piedad arrastrándole a sus orígenes. Tardó dos años en meditar y apostar por compartir todo lo que aprendió, pero finalmente la Escuela de Teatro regresó a la vida hace ya una década con él como director.

El privilegio de no saber dónde acaba la vocación y dónde empieza la profesión, además del amor que siente por su lugar, le ha impulsado a agitar escandalosamente la vida cultural de la ciudad, y confiesa que no ha sido algo meditado ni estratégico, sino que ha funcionado desde la propia inquietud personal, hasta incluso las casualidades de la vida, esas que le han empujado a residir a caballo entre La Bureba y Jaén. Andalucía le ha brindado la oportunidad de actuar en una compañía -Smallclowns- que organiza todo tipo de eventos, centrada sobre todo en funciones teatrales familiares. "Estoy aprendiendo muchísimo porque los niños son el público más exigente y a la vez más agradecido que hay", declara.

Los nuevos conocimientos viajan directamente a Arriba el Telón, el nombre con el que ha bautizado su proyecto, que ha ganado adeptos, sorprendentemente, desde su nacimiento y actualmente pisan las tablas de los escenarios ficticios del Hospitalillo 74 alumnos de todas las edades, desde los que apenas han aprendido a hablar hasta los más veteranos, como Marta Gil o Ana Isabel Martínez. Como novedad en un año especial preparan entre todos un ciclo de obras de teatro que se irán representando los fines de semana a lo largo de un mes, aún por definir. Participarán los alumnos de al menos cinco cursos -infantil, adolescentes y adultos (iniciación y avanzado)- aunque todavía "no desvelaremos el nombre de las funciones", añade.

El Javier de hace diez años no es el mismo de ahora. "A los 25 no se piensa igual que a los 35, ni que a los 45", comenta risueño. Emplea este recurso -que nunca falla- para justificar la metamorfosis palpable de sus clases. Conoce al dedillo el perfil de cada uno de los 'actores y actrices' y por ello realiza un trato muy individual con cada uno de ellos, intentando siempre trabajar con la finalidad de que superen sus dificultades y que aprendan a gestionar los miedos. La timidez o la hiperactividad son algunos de los obstáculos más comunes que tras horas y horas de contacto acaban pasando a un segundo plano.

A pesar de que sus jóvenes -y no tanto- discípulos no se plantean por ahora dedicarse en cuerpo y alma a la interpretación, reconoce que "me haría muchísima ilusión que, aunque fuese uno, estudiara Arte Dramático". Entre las opiniones de los más pequeños respecto a las clases están las de María y Ángela Chang, dos hermanas que vivieron en Reino Unido y también recibieron formación teatral. "Aquí nos divertimos más", afirman.