La lista de espera de ecografías pendientes no se reduce

G.G.U. / Burgos
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La derivación de ecografías a la sanidad privada no aligera la acumulación en el HUBU: 2.163

El año pasado fue el primero en el que el HUBU pudo derivar al hospital de San Juan de Dios hasta mil ecografías. - Foto: Valdivielso

El año pasado fue el primero en el que el HUBU pudo derivar al hospital de San Juan de Dios hasta mil ecografías mediante el convenio de colaboración especial firmado por la Consejería de Sanidad y la congregación religiosa. Un acuerdo que, sin embargo, no ha permitido que el hospital público de la capital reduzca la lista de espera de ecografías pendientes: 2.163 a finales de 2023 y 1.959 en las mismas fechas del 2022.

La derivación de pruebas de imagen a la sanidad privada es una práctica habitual, también se hace con los escáneres (TAC) y, a juzgar por los datos oficiales, con resultados bastante similares a los obtenidos con la externalización de ecografías. De hecho, el HUBU terminó el 2023 con 860 TAC pendientes frente a los 663 del año previo.

En lo relativo a las pruebas de imagen, la que menos lista de espera genera siempre es la de mamografías, que el año pasado duplicó a la del 2022. La estadística oficial de Sacyl apunta a que el año pasado quedaron pendientes 60 estudios de la mama y el año previo, en cambio, solo había 28 por hacer a fecha de 31 de diciembre.

Todas estas pruebas son necesarias para confirmar o descartar diagnósticos, así como para hacer seguimiento de pacientes con determinadas patologías. Y, como sucede con las resonancias, cada vez se demandan más. Sin embargo, en estos casos Sacyl sí se considera responsable de la mayor parte de la lista de espera y, aunque una parte significativa de las pruebas pendientes sí se atribuye a pacientes y a facultativos (650 ecografías sobre el total de 2.163), la proporción no tiene nada que ver con la que se da en las resonancias.

Por otra parte, el hecho de que las listas de espera aumenten en el TAC (a pesar de haber externalizado otros 350 a la privada), en los ecógrafos y mamógrafos también se debe a la mayor actividad registrada el año pasado en el HUBU. Hay que tener en cuenta que se operó más (entre otras cosas, por el final de la pandemia y por la realización de peonadas por las tardes durante casi todo el año) y que también hubo más actividad en consultas (por propia inercia del hospital tras el parón registrado en la pandemia y, de nuevo, por la realización de peonadas en varias especialidades). Y el personal no solo no aumenta, sino que en algunos casos se reduce.