Geisa echa a 8 empleados pese a obtener beneficios

L.M. / Burgos
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La dirección de la firma de tintado de textil ha impuesto un expediente de regulación de empleo en Burgos

La compañía ha dado vacaciones a sus 56 empleados en Navidad. - Foto: Jesús J. Matías

Aunque Geisa obtuvo un beneficio antes de restar los intereses, los impuestos, las depreciaciones y las amortizaciones el año pasado, la dirección de Geisa ha impuesto un expediente de regulación de empleo que conlleva el despido de 8 trabajadores de Burgos.

Con una planta situada al pie de la carretera Logroño y dedicada al tintado de telas y a la cogeneración, el sindicato UGT denuncia la falta de justificación que avala este ERE, cuyo periodo de consultas se ha cerrado sin acuerdo entre la parte empresarial y la social.

El expediente incluye también a 3 empleados de la fábrica que la compañía tiene en Viladecaballs (Barcelona), una planta con 48 nóminas frente a las 56 de las que hay activas en Burgos. Apuntan desde UGT que en el caso de la capital castellana, el ERE incluye a 3 trabajadores con contratos eventuales a punto de finalizar. «Se los podría quitar gratis si espera unas semanas o unos meses, pero quiere inflar el expediente para justificar el despido por causas objetivas», lamentan desde este sindicato. Han puesto en conocimiento de esta peculiaridad a la Inspección de Trabajo Madrid para que lo investigue.

Otro de los afectados tiene 57 años, mientras que dos llegan a los 59. «Podrían tratar de llegar a un acuerdo, pero también se han negado», esgrimen. Es más, el sindicato ha tratado de evitar la reducción de plantilla por todos los medios lanzando una oferta para reducir los salarios -acción que ya se tomó años atrás- o para pactar un ERTE, planteamientos que han sido rechazados de plano por la empresa. «No tiene ningún sentido lo que están planteando», lamentan al tiempo que piden algo de «coherencia» a los propietarios.

Precisamente el año pasado, dirección y sindicatos acordaron un expediente de regulación temporal de empleo que en el caso de Burgos avalaba la suspensión de la jornada y en el de Viladecaballs la reducción de horas laborales. Sin embargo, no hizo falta aplicarlo.