Un pasado medio siglo protegido

A.C. / Medina de Pomar
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El casco antiguo de Medina de Pomar fue declarado en 1973 Bien de Interés Cultural en la categoría de conjunto histórico

Desde el aire se disfrutan unas vistas únicas del entramado medieval de la ciudad de Medina de Pomar, amurallada en el siglo XIV. - Foto: Valdivielso

El entramado medieval del casco antiguo de Medina rezuma historia y belleza. En 1973, hace ahora cincuenta años, fue declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de conjunto histórico, lo que conllevaba la protección de sus edificaciones y estructura. En 1998, la aprobación del Plan Especial del Casco Histórico (PECH), unas normas urbanísticas pensadas para garantizar la conservación de esta parte de la ciudad, se sumaron a la declaración de BIC.

Este mes, si se cumplen las previsiones municipales, saldrá a concurso la revisión del PECH por un importe de 140.000 euros con la vista puesta en dotar al casco histórico de normas adaptadas «a los nuevos tiempos y ser más dinámicos», como destaca la concejal de Cultura y Turismo, Nerea Angulo. Una vez redactadas, el Ayuntamiento y los propietarios del casco histórico podrán optar a líneas de ayudas de ámbito regional, nacional o europeo para rehabilitar sus casas.

A nadie se le escapa que en la actualidad en esta parte de la ciudad apenas quedan viviendas habitadas, una tarea pendiente para la que se buscarán vías de solución en el medio y largo plazo. Mientras tanto, traspasar el Arco de la Cadena en la calle Mayor o el de la Judería sigue siendo un privilegio. El Alcázar de los Condestables, declarado BIC en 1931, marca la silueta de la ciudad y atrae la mirada desde el horizonte. Lo primero que se ve al llegar a la ciudad es la mole de dos torres con un cuerpo central que Pedro Fernández de Velasco comenzó a construir a partir de que en 1369 el rey Enrique II le cediera la ciudad en pago por los servicios que le había prestado en la contienda contra Pedro I. Se concluyó hacia 1433 por su hijo Juan Fernández de Velasco.

El Alcázar de los Condestables es el Museo Histórico de las Merindades desde 2001.El Alcázar de los Condestables es el Museo Histórico de las Merindades desde 2001. - Foto: Valdivielso

En sus orígenes, en el centro del castillo se encontraban los salones y a la izquierda los aposentos de los Velasco y el archivo, mientras que en el cuerpo de la derecha residían la guardia y los servidores. Anchos muros de más de dos metros de grosor dieron consistencia, quizás eterna, a esta edificación, que pudo ser parador nacional, pero se convirtió en el Museo Histórico de Las Merindades (MHM) por deseo del Ayuntamiento tras años invirtiendo en su restauración. Inició su segunda vida en enero de 2001 y desde entonces miles de personas han podido disfrutar del paisaje que oteaban desde sus almenas quienes protegieron la ciudad hace siglos. En su planta baja se muestran exposiciones temporales y la sala de la historia y la geografía de la comarca, mientras que en el resto se reparten las salas de Arqueología, Etnografía y Bellas Artes, que también se destina a exposiciones temporales. La joya del conjunto es el salón noble, donde se conserva un friso de yeso con restos de arte mudéjar único en la provincia.

En 2019, el MHM alcanzó las mejores cifras de visitantes con 24.505, pero en 2022 se superó ese récord alcanzando los 33.363. De este año aún no se han analizado los datos. Audioguías en varios idiomas, dos guías turísticos oficiales y una auxiliar se ocupan de mostrar la joya medinesa y de las visitas guiadas al casco histórico, que como hoy a las 11.30 y a las 16.30 horas, recorrerán el entramado medieval para descubrir sus secretos. Se puede reservar en el 947 190 746 o museomerindades@medinadepomar.org.

Otro bastión, Santa Clara. Pero para conocer el pasado y el patrimonio histórico artístico de la ciudad, es obligado visitar también el monasterio de Santa Clara, BIC desde 1992 y fundado en 1313 por Sancho Sánchez de Velasco, adelantado del rey Alfonso XI, y su esposa Sancha García. La iglesia, la bellísima capilla de la Concepción, el coro alto, el claustro, la sala capitular o el pudridero donde los restos de todos los Velasco se descomponían antes de ser enterrados en la iglesia ofrecen silencio y arte. La joya, el Cristo Yacente (S.XVII) de Gregorio Fernández.

El monasterio de Santa Clara fue fundado en 1313 por Sancho Sánchez de Velasco.
El monasterio de Santa Clara fue fundado en 1313 por Sancho Sánchez de Velasco. - Foto: Valdivielso

Ante este medio siglo de protección del casco histórico, Nerea Angulo recuerda como «desde el Ayuntamiento seguimos potenciando el casco histórico como centro neurálgico de las actividades tanto culturales como turísticas». Además de ello, el equipo de gobierno trabaja para liberar al Alcázar de las últimas viviendas que impiden su completa visión y en dotarlo con un jardín al aire libre para eventos culturales y sociales.