Javier Fernández Mardomingo

Cortita y al pie

Javier Fernández Mardomingo


Agamenón y sus porqueros

17/11/2023

Dígala uno u otro la verdad es la verdad. Pero, sobre todo, la mentira es la mentira. Aunque se quiera maquillar o hacer pedagogía sobre ella, como hemos escuchado. Verdad es que el presidente del Gobierno reconoció el miércoles la razón última de tragar con la amnistía. «Hay que hacer de la necesidad virtud». Siete votos, siete, tienen la culpa de que una norma otrora negada treinta veces vaya a ser la que sustente la gobernabilidad.  

Siete votos tienen la culpa de que escuchemos hablar de reconciliación, de persecución judicial, de mediadores en el extranjero o de que se perdona en el nombre de España. Falso. Primero porque en el nombre de España nadie puede hablar, ni siquiera nuestro particular Agamenón. Segundo, porque la amnistía no perdona, olvida. 

Verdad es que no vivimos en dictadura como jalean algunos salvajes encapuchados a las puertas de Ferraz. Pero tampoco en la democracia más pura que existe como nos quieren vender otros. Los jueces, señalados. La separación de poderes, en entredicho, y la Constitución y Transición, manoseadas. Verdad es que la coalición que ha hecho a Sánchez presidente no es progresista, ni de lejos. Y verdad es que, aunque ahora digan que no, vamos a hablar de autodeterminación. 

Verdad es que en Cataluña hubo una consulta y un referéndum ilegal. Verdad es que se proclamó una independencia de segundos y se malversaron millones a raudales. Delitos todos juzgados y personajes, casi todos, condenados. Después la turba prendió, apedreó e hirió por docenas. Verdad es que aquello pasó. Y desconozco si hay perdón que lo mitigue, pero seguro no hay amnistía que lo olvide. 

Verdad es que jueces, fiscales o abogados, por citar algunos, han clamado al unísono por primera vez contra unas concesiones desmesuradas que hacen que vayamos a tener, sin duda, al gobierno más débil y dependiente de la democracia. Y verdad es que sorprende, no que Agamenón Sánchez se crea todas estas mentiras, sino que lo hagan también sus porqueros de extrarradio.

Supongo que la razón está en la búsqueda de asiento en Madrid. Ojalá lo consigan los que claman por uno. Tal vez desde ahí tengan la perspectiva suficiente para ver que, si hablamos de billetes, a Cataluña se le perdonan 15.000 millones de deuda, por ejemplo. Lo que supone más que el presupuesto de Castilla y León y Burgos juntos en un año. Y eso es verdad lo diga Agamenón o sus porqueros, que parece ya están haciendo la maleta hacia la suave moqueta de la capital.