Las exportaciones de carne hasta China no remontan

L.M. / Burgos
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Las firmas burgalesas -y las españolas- no logran volver a los niveles de ventas de hace tres años pese a suprimirse el veto. En lo que llevamos de 2024 se han enviado productos por valor de 2 millones frente a los 22 del 2021

El sector de la agroalimentación es uno de los más potentes del panorama provincial. - Foto: Jesús Javier Matías

La noticia del levantamiento del veto chino a las importaciones de carne procedentes de España a finales de 2022 supuso un balón de oxígeno para muchas compañías. El gigante asiático había decidido, de la noche a la mañana, suprimir todas las compras de productos cárnicos en agosto de 2021 sin motivo alguno. Sin embargo, las cifras de exportaciones que registraron las empresas de Burgos en este capítulo no se acercan -ni por asomo- a las cosechadas antes de este suceso.

Basta con tomar como ejemplo las ventas de los dos primeros meses del 2024 en comparación con los de 2021 o 2020 para denotar que el problema sigue enquistado. Tanto este curso como el anterior China compró productos cárnicos por valor de 2,6 millones de euros, una cifra que se queda muy lejos de los 19,5 millones del 2020 o de los 22,3 millones del 2021. Aunque se ha logrado reabrir la vía comercial con la nación asiática -en 2022 no se envió ni un solo euro- el ritmo es aún muy lento.

Fuentes del sector consultadas por este periódico aseguran que China se ha sabido buscar nuevos socios, por lo que arrebatar ese predominio ahora cuesta más. No obstante, Campofrío, la marca por antonomasia de la agroalimentación burgalesa, confirmó que volvería a poner en marcha el tren frigorífico entre Villafría y Barcelona aunque sin plazo establecido.

Y es que durante 16 largos meses las exportaciones de carne dentro del comercio exterior burgalés estuvieron marcadas por la ausencia total de movimientos. Desde agosto de 2021 hasta diciembre de 2022 no se movió ni un kilogramo de producto entre ambas naciones. China no ha llegado nunca a dar ninguna explicación del porqué de esta decisión unilateral, aunque hay tres teorías.

La primera tenía como explicación el brote de peste porcina africana que había motivado años atrás un incremento notable de la compra de carne por parte del gigante asiático, y que ya habría remitido. Se barajó también la posibilidad de que el Gobierno asiático estuviera especulando con los precios, aunque finalmente parece que la recuperación de su cabaña ganadera tras la epidemia está detrás de la cancelación de importaciones.

La teoría sobre una posible manipulación de los precios tampoco pudo quedar demostrada. Sea como fuere, de nuevo los empresarios chinos volvieron a fijar sus ojos sobre los productos cárnicas burgaleses, uno de los pilares de la industria provincial, aunque sin la misma 'pasión' que antes.

Efectos. La ausencia de exportaciones en este sector ha motivado que China pierda relevancia dentro de los países con más importaciones desde Burgos. El gigante asiático salió entre 2021 y 2022 del top 10 de socios comerciales por culpa del parón. El año pasado volvió a reintegrarse en la séptima posición, aunque lejos de los guarismos económicos en los que se movía antaño.

La llegada a esta nación desde Burgos de semimanufacturas sigue siendo el principal lazo que une a ambos países.