La venta de vino Ribera agrava su caída hasta un 10% en un año

I.M.L. / Aranda
-

La escasez de existencias en las bodegas tras «varias campañas cortas» obliga a que haya menos oferta en el mercado, a lo que se suma la subida de su precio a causa de la inflación

Las bodegas de la DO están sacando menos vino al mercado. - Foto: Christian Castrillo

El mercado de venta de vinos de la DO Ribera del Duero continúa a la baja, siguiendo la tónica general que se registra en el ámbito nacional. Desde el Observatorio Español del Mercado del Vino, el consumo a nivel nacional ha caído un 6,5% en un año hasta el pasado mes de julio. En el territorio ribereño, el descenso ha sido mayor, alcanzando una caída del 10% hasta septiembre, rozando los 67 millones de contraetiquetas. Las cifras del pasado mes, comparado con el de 2022, reflejan que el descenso se ha agudizado hasta el 13%, con 5,6 millones de contraetiquetas entregadas por parte del Consejo Regulador.

Desde la Asociación de Empresas Bodegueras de la Ribera del Duero (Asebor) consideran que esta tendencia a la baja en el consumo de vino en general y de esta DO en particular no es alarmante, ya que responde a situaciones coyunturales tanto del mercado como de las propias bodegas. Su presidente, Iker Ugarte, alude a la inflación generalizada como uno de los condicionantes para justificar esta caída.

«El incremento del precio del vino es normal, dada la subida de los costes en los corchos, botellas o etiquetas que repercuten en el precio final», explica Ugarte, concluyendo que «si el vino es más caro, el consumidor compra menos».

Pero la subida de precios no se debe sólo al incremento de costes, sino a la ley de la oferta y la demanda: a menos vino para poner en el mercado, más precio. Esa reducción de la oferta se debe a la escasa cantidad de vino con que cuentan las bodegas para sacar al mercado. «Llevamos varias campañas que han sido cortas y eso hace que ahora mismo estemos en la segunda campaña que menos vino hay, históricamente, creo», apunta Ugarte, que resume la situación en una sencilla frase: «Si no hay vino, es difícil venderlo». 

Eso no supone que las bodegas se estén quedando sin estocaje, sino que se está reduciendo la cantidad que sacan al mercado, porque todavía queda por delante la campaña de navidad, una de las más potentes del año, mientras reservan las cantidades necesarias para su funcionamiento. «Las bodegas necesitan un volumen mínimo para mantener barricas y demás, siempre tienen que tener un estocaje mínimo que no sale de bodega. Ahora hay poco vino excedentario», explica el presidente de Asebor.

Esta situación, además, contribuye al incremento del precio que paga el consumidor por los vinos que, a su vez, repercute en el volumen de ventas. «Al no haber vino, los precios están un poco más altos, y al estar más altos se vende menos», verbaliza Ugarte una situación que es como una pescadilla que se muerde la cola. Sin embargo, en el sector vitivinícola no se han encendido señales de alarma y se confía en que sea una situación pasajera. «El mercado va regulándose», tranquiliza Ugarte.