Sordillos, el reino de los jubilados

ROBERTO E. MAESTRO / Sordillos
-

En esta localidad burgalesa, ubicada entre Villadiego y Sasamón, sus vecinos tienen la edad media más elevada de la provincia, 73 años. No hay jóvenes entre los 21 empadronados y la tranquilidad se respira en sus calles

Aurora, de 78 años, es concejala en Sordillos y vive en la única casa abierta que hay en la pedanía de Mahallos. - Foto: Luis López Araico

Aurora Gutiérrez tiene 78 años, reside en el pueblo que la vio nacer, cuida a sus tres hermanos y además este mandato ejerce de concejala. Se declara una apasionada de la lectura, se entretiene dando paseos por la zona y se apaña perfectamente con el móvil, ya que reconoce ser «muy lanzada» para las tecnologías, y eso le permite estar en contacto con la 'familia' que hizo en Madrid, donde pasó gran parte de su vida. Esta mujer pasa todo el año en Mahallos, pedanía situada a apenas un kilómetro de Sordillos, pequeño municipio entre Villadiego y Sasamón que cuenta con solo 23 habitantes y al que el INE considera como el más envejecido de toda la provincia burgalesa. Aurora es una de las más mayores; la media de los empadronados es de 73 años y la tranquilidad se respira en sus calles.

«Antes las familias tenían muchos hijos y, aunque ahora hablan de la España Vaciada, las casas aquí se vaciaron entre 1960 y 1970 en busca de trabajo en las grandes ciudades», recuerda Aurora, que con 14 años cogió el autobús en dirección a Madrid cuando por entonces vivían en Sordillos unas 150 personas, según el INE. Regresó a los 53 años para cuidar a sus padres y ahora vive con sus hermanos Jesús (73 años), Ramón (75) y Eustasio (79) en la pequeña pedanía de Mahallos, donde solo su casa permanece abierta. En el reino de los jubilados, ella es una de las jefas.

¿Y cómo se las ingenian en este pueblo para encontrar las comodidades del día a día? Pues la solución pasa por desplazarse hasta las localidades de mayor tamaño de la comarca Odra-Pisuerga. «Me muevo todas las semanas a Villadiego y allí hago las compras, además viene una persona con congelados cada 15 días que trae de todo», expone Aurora. Hasta ese mismo municipio -a 10 kilómetros- van al centro de salud. «Nosotros somos los cuidadores de Mahallos, atendemos lo que tenemos por aquí plantado y hemos realizado la pavimentación en los últimos años», afirma.

Pueblo 'viejo', pueblo en calmaPueblo 'viejo', pueblo en calma - Foto: Luis López Araico

A Carmelo García y a Mari Carmen Rubio, de 67 y 62 años, respectivamente, les hace gracia que Sordillos, donde viven desde que se jubilaron, se convierta en el municipio más envejecido de Burgos. «La verdad que es un pueblo muy tranquilo y tiene la ventaja de que es de los pocos donde se escucha el silencio, nos estamos dedicando a ponerlo muy bonito y es verdad que aquí estamos todos jubilados», dice esta pareja. «Y eso que en los últimos tiempos se está rejuveneciendo y gente más joven ha comprado algunas casas, por lo menos están rehabilitando unas cinco o seis ahora», aseguran. Puede que esos nuevos vecinos que han comprado una casa para ir los fines de semana no se hayan empadronado aún y de ahí que la media de edad que marca el Instituto Nacional de Estadística les sitúe en el podio de los más mayores.

«Los fines de semana y en verano se nota más movimiento, especialmente con las fiestas de Santiago y Santa Ana», dice Carmelo. Una de las cuestiones que más feliz le hace es convertirse en la cuarta generación que conserva la casa en el pueblo. «La tuvo mi tatarabuelo, luego pasó a mi abuelo, luego a mi padre y ahora la tengo yo; lo mantenemos principalmente por el cariño a nuestros ancestros», confiesa. Entre podar los árboles, encargarse de la huerta, ir a por setas y dar paseos se pasa el día volando. El amplio y cuidado jardín que poseen también demuestra que ahí echan unas cuantas horas. «Y para comprar solemos ir a Villadiego, donde las morcillas y el picadillo están exquisitos, de los mejores que yo conozco», comenta Mari Carmen. Aquí no les falta nada.

El alcalde de Sordillos, uno los municipios más pequeños de la provincia, no desciende de allí ni tiene ninguna relación directa. Antonio Gutiérrez (PP) es 'paracaidista', ya que realmente procede de Villahoz, pero ha vuelto a obtener el respaldo del vecindario en las urnas y ahora encara su tercer mandato. Una de las actuaciones de las que más orgulloso se siente es el arreglo de la carretera de Sordillos hasta la pedanía de Mahallos, que tiene un kilómetro y ahora se encuentra en perfectas condiciones. Ha actuado en la iglesia, ha mejorado la red de aguas y también la pavimentación. Precisamente, continuar con la mejora del asfalto de calles y caminos se alza como uno de sus grandes objetivos. Si quieren ir a tomar algo tienen a mano los bares de Villahizán de Treviño y de Villamayor de Treviño. «Además tenemos cerca tres grandes localidades como Sasamón, Melgar y Villadiego», explica sobre lo bien conectados que están.

En el pueblo siempre hay cosas que hacer y nunca queda tiempo para aburrirse, como asegura Lucas Javier Hernando. No vive allí de manera permanente, pero este jubilado de 66 años pasa más tiempo en Sordillos que en la capital burgalesa. «Me gusta estar aquí y el fin de semana vienen la mujer y los hijos», dice. «Siempre esto haciendo cosas, en Burgos ¿qué voy a hacer? ¿ir al Espolón a hablar con los jubilados de política y de fútbol?», comenta. También lucha por mejorar el aspecto de este municipio. No le faltan planes de ocio y suele quedar para hacer rutas con un grupo de motoristas de Villadiego.
Muchos empadronados no viven en el pueblo, ya que todas las personas que aparecen en el reportaje son las que estaban esta misma semana. Habrá que esperar a que el sol caliente con más fuerza para ver más movimiento.

En el listado de los más envejecidos le siguen Cabezón de la Sierra, Navas de Bureba, Tinieblas de la Sierra, Cascajares de la Sierra, Rezmondo, Santibáñez de Esgueva, Monterrubio de la Demanda, Padilla de Abajo y Riocavado de la Sierra. En estos municipios no llegan al centenar de habitantes.

La Juventud del Alfoz. En el lado opuesto, allí donde domina la juventud, se encuentran las localidades del Alfoz de Burgos. Familias jóvenes, en muchos casos con niños pequeños, se han trasladado hasta estos núcleos de población cercanos a la capital en los últimos tiempos y las urbanizaciones se han multiplicado. Eso hace que la media de edad se sitúe en una cifra muy baja. Arcos de la Llana es el mejor ejemplo, ya que su vecindario se queda en los 35 años. Es decir, supone 38 años menos que la media que tienen en Sordillos.

Todos los municipios que no superan los 40 años de media se localizan en el Alfoz y se trata de Buniel, Quintanadueñas, Villagonzalo Pedernales, Villariezo, Villalbilla de Burgos, Revillarruz, Cardeñadijo, Orbaneja Riopico y Modúbar de la Emparedada. Han logrado aumentar el número de vecinos y cada vez ofrecen un mayor número de servicios, como guarderías, colegios, transporte o actividades de ocio.
La edad media de toda la provincia, con sus 357.370 habitantes, alcanza los 47 años. Los burgaleses empadronados en la capital se quedan en los 46 años, una cifra superior a la inmensa mayoría de esos pueblos de su alrededor. En Miranda de Ebro el dato se sitúa en los 46 años y en Aranda de Duero desciende hasta los 45.

En los pueblos más grandes de la provincia, en general, tienen unas medias de edad más bajas que aquellos que cuentan con un menor número de habitantes. En Merindades, Villarcayo alcanza los 49 años y Medina de Pomar los 47. Las cabeceras de la comarca Odra-Pisuerga tienen una media de 52 años en el caso de Melgar de Fernamental y de 55 en Villadiego. En Belorado se quedan en los 50, mientras en la Sierra de la Demanda hay gran variación de Salas de los Infantes (48) a Quintanar de la Sierra (53). Y en Lerma, capital del Arlanza, consiguen mantener la misma cifra que la media de toda la provincia con 47 años.