El dilema de crear más dotaciones o cuidar las actuales

D. ALMENDES / Burgos
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Retos para el próximo Gobierno (1) - Deportes: Muchas infraestructuras municipales necesitan un lavado de cara, pero la campaña se centrará en modernizar la oferta con futuros estrenos

Varias instalaciones deportivas, como el polideportivo El Plantío, necesitan un lavado de cara. - Foto: Valdivielso

Es tiempo de propuestas. Las ideas vuelan y el papel soporta todos los proyectos estrella diseñados para el área de Deportes. Se busca un planteamiento innovador, el impulso de una nueva instalación o la ampliación de la oferta. Pero... ¿Y si el mayor reto es garantizar el mantenimiento y la adecuación de las dotaciones existentes a los tiempos actuales?

El ejemplo más claro es el protagonizado con las piscinas de verano de El Plantío, cuya reciente intervención soluciona un problema enquistado y ofrece un mejor servicio a los usuarios a la espera de la siguiente fase impulsada con fondos europeos. La misma filosofía se aplica a la remodelación del Centro Cívico Río Vena, mientras que las actuaciones iniciadas en la cubierta del Carlos Serna tapan un agujero -nunca mejor dicho- en una instalación inaugurada en 1985 y que reclama a gritos una intervención a fondo.

El caso del polideportivo de Capiscol es uno más en una situación que afecta a otras instalaciones públicas a lo largo y ancho del mapa local. Tradicionalmente, los recursos destinados a la concejalía de Deportes limitan estas labores de modernización. Así quedó patente en la última Modificación de Créditos, cuando la sección sumó 1.5 millones de euros de un presupuesto total de 30 para trabajos que ya estaban consignados.

La remodelación y puesta en valor de las dotaciones municipales requiere respuestas claras. Es el caso de las mejoras previstas desde hace años en el polideportivo de San Pedro y San Felices, una estructura que también pide árnica y una solución eficaz como punto de referencia de la gimnasia en Burgos.

El repaso afecta a (casi) todas las estructuras. La instalación de una tarima de madera en el José Luis Talamillo -que sí mejorará su espacio de fútbol 7- descongestionaría el sobreexplotado El Plantío, pabellón que también soporta su particular problema de goteras. El Coliseum aspira a albergar eventos multitudinarios de nivel como la próxima fase de ascenso a ACB con una serie de carencias arrastradas con el paso de los años como son la falta de más vestuarios o la intervención de las zonas comunes de la planta baja.

Valga también el ejemplo de Pallafría, pendiente de acondicionar más campos de hierba artificial mientras los vestuarios esperan su turno. Caso similar es del campo de rugby de San Amaro, donde los clubes que compiten allí demandan mejoras concretas desde hace varios años al no existir una alternativa para la práctica de este deporte en toda la ciudad.

Otras instalaciones más modestas como el Javier Gómez o el Mariano Gaspar también piden un lavado de cara y en San Juan de los Lagos aguardan la intervención prevista en los vestuarios y en el campo de fútbol siete.

Sin embargo, gran parte de los mensajes de la campaña electoral se centrarán en la construcción de nuevos complejos deportivos. Cada uno con su idea, el velódromo de San Cristóbal ve la luz al final del túnel mientras se define su próximo uso. No será el único punto que centre la atención de los políticos. Artillería, los terrenos de la CLH, las propuestas para construir más piscinas... el área de Deportes tiene cuatro por delante para dar adaptarse a los retos planteados.

Colaboración con los clubes. Las tareas pendientes no solo se centrarán en el desarrollo de las infraestructuras. Sin tiempo para asentarse tras las elecciones, la nueva corporación tendrá la difícil papeleta de distribuir las subvenciones y patrocinios a suscribir con los clubes de la ciudad.  El asunto no se centra de forma exclusiva en una cuestión económica, sino en las necesidades organizativas y estructurales demandadas por los diferentes equipos y usuarios. Un puzle difícil de encajar.