La prevención y el autocuidado reducen las fracturas de cadera

GADEA G. UBIERNA / Burgos
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En 2023, el HUBU y Recoletas operaron a 281 personas por esta razón, lo cual conlleva una caída del 30% con respecto a lo habitual en los últimos diez años solo en el hospital público

El traumatólogo Víctor Bárcena destaca que la fractura de cadera puede causar problemas cardíacos o renales. - Foto: Patricia

La mayor concienciación acerca de la importancia del calcio, de la vitamina D y del ejercicio físico en todas las edades es el conjunto de factores al que se atribuye que en una población cada vez más envejecida, como es la burgalesa, se hayan reducido las operaciones por fractura de cadera. Así lo evidencian los datos oficiales, que indican que el HUBU y Recoletas practicaron el año pasado 281 intervenciones por esta razón, mientras que en la última década solo el hospital público tenía que meter en quirófano a unas 400 personas al año por esta lesión, mucho más frecuente en mujeres que en hombres y, en ambos sexos, en edades avanzadas. 

Esto se debe a que la principal causa de esta fractura, la más recurrente en Traumatología, es «la fragilidad ósea». Y en ese deterioro de la estructura interna de los huesos, intervienen de forma determinante la edad y la osteoporosis, que es más habitual en mujeres por los cambios hormonales que se producen tras la menopausia. 

Así lo explica el especialista de Recoletas Víctor Bárcena, a quien este periódico pidió colaboración tras el veto informativo del responsable de servicio en el HUBU, donde se practican la mayoría de operaciones de este tipo. De hecho, según datos facilitados por la dirección del complejo, en 2023 atendieron a 256 personas por fractura de cadera y, de estas, 231 pasaron por quirófano como consecuencia de la lesión. En Recoletas intervinieron a otras 50 personas ya que, en general, las caídas se producen en casa o en la calle y el 1-1-2 traslada a Sacyl.

En cualquier caso, en la capital se hicieron 281 cirugías de este tipo el año pasado. Una cifra que nada tiene que ver con las 428 del HUBU en 2011 -máximo histórico- o las 400 que, de media, se practicaron en el complejo en el último decenio. «Antes sí veíamos una al día y ahora no», afirman fuentes no oficiales del servicio público, subrayando que, en su opinión, «el descenso tenemos que agradecérselo a la Atención Primaria, que está volcada en la prevención de la osteoporosis y en los niveles de vitamina D». Y a esto añaden «la mayor calidad de los centros de atención a personas mayores, sobre todo después de la pandemia» y a que la calidad de vida ha mejorado en general. «La imagen del abuelo sentado en el sillón y sin moverse ya no se produce, todo el mundo se cuida más», apuntan.

El traumatólogo Víctor Bárcena no aprecia descenso ni tanta mejoría en la prevención de la osteoporosis desde que empezó a ejercer como especialista -hace ocho años- y, de hecho, insiste en que es la mejor manera de reducir los riesgos de que se produzca esta fractura, que no por habitual es un problema menor. «La rotura de la cadera, que es un hueso largo, produce un sangrado importante y puede causar una afectación general al paciente», dice, antes de aclarar que esa hemorragia puede «alterar» el equilibrio entre el corazón, los pulmones y el riñón. «Es decir, una señora de 89 años que se rompe la cadera y muere no fallece por la fractura, sino por una insuficiencia cardíaca, por un fallo renal o por otra patología alrededor de la rotura», dice, matizando que los estudios científicos indican que «hasta un 22%» de los pacientes con esta lesión pueden fallecer a lo largo del año siguiente.

En 24 o 48 horas. Por esa razón, indica Bárcena, es «tan importante operar cuanto antes». Y especifica que debería hacerse en las 24 o 48 horas siguientes a la rotura, «porque, según los estudios científicos, es lo ideal para reducir el riesgo de morbimortalidad». En Recoletas, dice, intentan que sea en un día, pero los plazos suelen estar condicionados por la medicación que consuma el paciente y, sobre todo, por los anticoagulantes. 

Una vez operada, Bárcena indica que «lo normal es que, al día siguiente, el paciente esté caminando de nuevo». La edad, destaca, ya no es condicionante para entrar en quirófano, porque «te fijas en las características del paciente y en la valoración de riesgos y beneficios que aporta la cirugía». En el HUBU, de hecho, la dirección destaca que el año pasado se operó a una mujer de 104 años.

El 70% de los casos incumben a mujeres, por lo que el experto de Recoletas destaca que «a partir de los 50 años» deben esforzarse en la prevención: «Actividad deportiva y al aire libre, para que dé el sol y una nutrición adecuada, con consumo de calcio». Máxime porque está comprobado que una vez que se rompe una cadera, las probabilidades de fractura en la otra son elevadas. «El riesgo absoluto es del 13,8% y de una o más roturas relacionadas con la osteoporosis, del 28%», concluye Bárcena.