Fernando Jáuregui

TRIBUNA LIBRE

Fernando Jáuregui

Escritor y periodista. Analista político


Los aldabonazos

14/09/2023

Sí, yo también grité 'basta ya'. Fue en aquella memorable, tristísima, indignada, manifestación de manos blancas, julio de 1997, tras el asesinato por ETA de Miguel Angel Blanco. El ex presidente José María Aznar repitió la frase este pasado martes, en un contexto muy distinto, como parte de un llamamiento a la movilización cívica -que no es lo mismo que una 'movilización nacional', como se quiso deformar su mensaje- en contra de los planes del Gobierno de promover una amnistía que favorezca a los implicados en el 'procés' independentista. Fue un aldabonazo quizá excesivo -el terrorismo es algo distinto a los intentos de involución-, pero es que estamos en época de aldabonazos: cada toma de postura de un notable sobre las grandes polémicas lo es en estos días de agitación máxima 'pre-investiduras'.

Porque este miércoles movió bastante las aguas políticas otro aldabonazo, este publicado en un periódico por algunos considerado próximo al Gobierno, del escritor Javier Cercas, que se confiesa socialista y que titulaba su trabajo 'No habrá amnistía', atreviéndose a deducir que Sánchez dará marcha atrás en sus planes, y aconsejándole que lo haga. Que Cercas, por cierto hermano de una flamante diputada socialista gerundense, que fue 'prestada' a Junts de Puigdemont para que esta formación lograse tener grupo parlamentario, lanzase su 'chupinazo' fue interpretado en las últimas horas de muy diversas maneras: desde quienes piensan en una nueva deserción de las prietas filas del mal llamado 'sanchismo', hasta quienes creen que el escritor se inscribe en un intento de ir preparando una 'marcha atrás' de Sánchez en su actual trayectoria de sumisión a las exigencias llegadas desde Waterloo.

Claro, respeto la libertad de expresión de todos, e incluso me atrevo a sentir un poco de admiración hacia todos aquellos que, rompiendo el Gran Silencio ambiental, se atreven a lanzar al aire sus voces discrepantes, sean moderadoras o incluso agitadoras. La opacidad derivada del miedo a perder un confortable 'statu quo' acaba dando mucho más valor a los que se atreven a salir a escena para, desde posiciones de notoriedad pública, mostrar sus discrepancias al que ejerce el poder. Aznar, siempre demasiado tajante acaso. Los otros, los del viejo socialismo, con diversos matices de alejamiento respecto de las tesis aún 'oficiales', que, la verdad, no encuentran demasiados defensores en público de los postulados 'monclovitas'. Sánchez casi no tiene quien le escriba (a favor), digan lo que digan desde el campo contrario: los aldabonazos se multiplican en su contra, casi ninguno en abierto apoyo a su actual deriva 'puigdemonista'.

Lo significativo son las reacciones del criticado, o de los criticados. ¿Es 'golpismo' el llamamiento a la 'movilización cívica' de Aznar, tal como acusó la portavoz del Gobierno? Claro que no; es la vieja propensión a desmadrarlo todo ejercida desde el atril del Consejo de Ministros. ¿Es desafección el artículo de Cercas? ¿Traición al socialismo las declaraciones de Felipe, de Guerra, de Almunia, de...? Tampoco, desde luego: la tensión se cuela por las rendijas y las voces críticas en distintos tonos, pero cada día más numerosas -y más que vienen-, deberían hacer reflexionar al gobernante de turno acerca de si está en el buen camino.

Hay muchos 'basta ya' que acaso debería gritar la ciudadanía española, no limitándose a una amnistía aún no aprobada -coincido con Cercas: no llegará a aprobarse-- ni a esa consulta de autodeterminación secesionista que exige Puigdemont y que puede asegurarse que de ninguna manera logrará materializar. Pienso que el primer 'basta ya' debería dirigirse a esa política de permanente confrontación oportunista que se enzarza en la política española. Demasiados duelos a garrotazos en los que, como en toda guerra, la primera víctima son la verdad y la libertad de expresión. Creo que ese 'basta ya' inicial comprende también frenar la falta de respeto a la letra (y al espíritu) de la Constitución, a punto de cumplir sus primeros 45 años y con bastantes achaques.

Está en marcha, advierte el ex presidente Aznar, una operación de desmantelamiento de esa Constitución, existe un riesgo cierto para la continuidad de España como nación. Son frases tremendistas del mismo discurso del pasado martes en el que Aznar exigió un 'basta ya' a la sedición, el involucionismo y el terrorismo, equiparando demasiadas cosas. En todo caso, supongo que cada nuevo grito de 'basta ya', cada aldabonazo, para ser eficaz habría de circunscribirse a la realidad y no a la exageración; a la libertad y no al servilismo; a la claridad y no a presuntas maniobras orquestales en la oscuridad.

Pero sin duda hay que dar algún puñetazo sobre la mesa que acabe con esta paciencia resignada, como de silencio de corderos.

Personalmente, me sirve más la amable llamada de atención de Cercas que la furia severa de un Aznar que no será escuchado en La Moncloa más allá de llamarle, con patente injusticia, 'golpista'. Olvidando que, como decía Talleyrand, lo excesivo se hace irrelevante. ¿Se escuchará, en cambio, en La Moncloa al 'amigo' Cercas? No lo sé, claro, aunque ayer el artículo era pasto de cenáculos y mentideros. Lo que sí creo es que más le valdría, a quien le corresponde, tomar en cuenta estos aldabonazos, olvidando sorderas, descalificaciones impertinentes y ansias de poder que no pueden saciarse sino sometiéndose a demasiados vasallajes.