Integración, respeto e igualdad también lingüística

ANGÉLICA GONZÁLEZ / Burgos
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Las personas con discapacidad celebran el masivo voto afirmativo en el Congreso que el jueves sacó de la Constitución la palabra 'disminuido' con la que hasta ahora les definía. Solo Vox se opuso

Arantxa Martín, María Muriel, Raúl Ibáñez y Elena Hermoso, muy satisfechos por el cambio de terminología en la Carta Magna española. - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

El 18 de enero de 2024 será una fecha marcada en rojo en el calendario del respeto a los derechos humanos y del camino hacia una sociedad más inclusiva en España. Ese día -el pasado jueves- se aprobó en el Congreso la proposición para la reforma del artículo 49 de la Constitución presentada por los grupos parlamentarios del PP y del PSOE por la que se ha cambiado el texto de la Carta Magna. Por el procedimiento de lectura única y trámite de urgencia, la principal ley del país deja de llamar 'disminuidos' a más de cuatro millones de españoles y pasa a referirse a ellos como 'personas con discapacidad'.

Todos los grupos parlamentarios salvo Vox votaron a favor, y donde hasta ahora se podía leer «los poderes públicos realizarán una política de previsión, tratamiento, rehabilitación e integración de los disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos (...)» pasa a decir «las personas con discapacidad son titulares de los derechos y deberes (...) en condiciones de libertad e igualdad real y efectiva sin que pueda producirse discriminación (...).

Arantxa Martín, de 29 años; Elena Hermoso, de 54; Raúl Ibáñez, de 51, y María Muriel, de 30, expresan su alivio casi al unísono: «Ya era hora», repiten, a la vez que envían un mensaje a aquellas diputadas y diputados que votaron en contra de algo tan significativo para ellos. «No me parece correcto que hayan hecho esto. Pero son ellos los que pierden porque no están a favor de las personas con discapacidad, ojalá entendieran las cosas de otra forma», afirma Arantxa. Para Elena, quien tiene una discapacidad no es inferior ni está disminuido, «somos iguales que el resto de la ciudadanía -destaca- y tenemos el mismo derecho a participar en todo que el conjunto de la sociedad, nadie puede votar en contra de algo así». María, por su parte, pone el foco en la importancia del lenguaje, porque da forma a la comprensión de la realidad: «Me gustaría saber qué es lo que les molesta a quienes han votado en contra de que nos nombren como nosotros deseamos que lo hagan, no le veo ningún sentido. Si no hacemos el lenguaje inclusivo no haremos una sociedad inclusiva». Raúl, finalmente, se pregunta «a qué intereses y a quiénes defienden y sirven esos políticos que se han opuesto».

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