Más controles de drogas en Burgos al duplicarse los positivos

FERNÁN LABAJO / Burgos
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La Jefatura ordena como acción prioritaria la vigilancia para evitar el consumo de psicotrópicos y alcohol al volante

La Guardia Civil se coordinará con Tráfico para incidir en algunas vías. - Foto: Patricia

Si damos por buena la teoría de que el fin de la pandemia generó en la sociedad un sentimiento de carpe diem, de vivir a toda prisa para recuperar el tiempo perdido, algunos comportamientos al volante indican que la resaca está durando más de la cuenta. En ocasiones, de manera literal. Porque cuando parecía que los conductores tenían interiorizado que beber alcohol y consumir droga era incompatible con coger el coche, llega una regresión generalizada que hace saltar las alarmas de Tráfico. Preocupa que los positivos del etilómetro crecieran en 2023, pero más todavía que los de sustancias estupefacientes se duplicaran. La Jefatura Provincial, a instancias del Ministerio del Interior, ha dado orden de que las patrullas de la Guardia Civil extremen los controles

La sensación a medida que pasaban los meses era que sí, que los positivos por sustancias se habían incrementado. También los controles, porque la Benemérita había adquirido más test. Pero en Tráfico reconocen que al ver los datos de sanciones tuvieron que frotarse los ojos al observar el considerable incremento. Porque en 2023 se pasó de 251 a 538 denuncias por consumo de drogas al volante. Es decir, más del doble. La cifra en las alcoholemias, 692 el pasado ejercicio, también es preocupante, a pesar de que el crecimiento es del 11%. «Es evidente que tenemos un problema grande. No podemos permitirnos este nivel de multas por este tipo de conductas», reconoce el jefe provincial, Raúl Galán, quien avanza que reducir esta alarmante estadística está dentro de los retos que se han puesto para este 2024.

Los objetivos vienen detallados en una instrucción del Ministerio del Interior a nivel general, pero que cada provincia aplica en función de su casuística. En lo más alto de la lista de acciones prioritarias de vigilancia sobre factores de riesgo, aparecen el alcohol y las drogas. Serán controles que cubrirán todas las franjas horarias y días de la semana, así como los festivos. La Jefatura Provincial y el Subsector de Tráfico de la Guardia Civil examinarán las cifras de siniestralidad para saber en qué carretera hay más siniestralidad para incidir más. 

La vigilancia estará acompañada de campañas de concienciación, que se han demostrado más que necesarias. Porque las consecuencias de consumir alcohol y drogas no solo son para el bolsillo del infractor, sino que sigue siendo una de las principales de accidentalidad. «Hace unos meses veíamos mucha incidencia de ingesta de ansiolíticos, pero nos hemos dado cuenta de que hay un poco de todo. Hay, por ejemplo, una idea equivocada con el cannabis, especialmente entre los jóvenes. Y hay que corregir esto», advierte Galán.

Conducción negligente. La preocupación por esa regresión en cuanto a la concienciación del alcohol y las sustancias no aleja el foco de otros comportamientos al volante que crecen peligrosamente. Hablamos del uso del teléfono móvil al volante, que fue la causa de una decena de muertes el pasado año y que motivó casi 1.500 sanciones, un 20% más que el ejercicio anterior. Y eso que la ley se endureció al suponer ahora la retirada de seis puntos del carné y una multa económica de 200 euros.  

El exceso de velocidad, otra de las cuestiones que sigue teniendo una vigilancia especial, es con diferencia la infracción más castigada con 35.000 denuncias en 2023, si bien en esta ocasión hubo un ligero descenso del 15%. Pisar demasiado el acelerador, combinado con una conducción negligente, se convierte en un cóctel muy peligroso en la carretera. Los adelantamientos peligrosos, los comportamientos indebidos y las temeridades también se incrementaron el año pasado. Al igual que la desobediencia a los agentes. «Es algo para hacer un estudio», ironiza Raúl Galán.