Otro vertedero municipal

FERNÁN LABAJO / Burgos
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El abandono de las antiguas naves del Semat del Ayuntamiento, en la carretera de Villalbilla, ha convertido este lugar en un nido de escombros, grafitis, suciedad y okupas. El martes hubo un incendio que, a priori, fue intencionado

Las antiguas naves municipales de Semat son un peligro latente. - Foto: Patricia

Bajo las cenizas que desvelan un incendio reciente, del martes concretamente, emerge el somier de una cama estratégicamente colocada en la pared. Unos centímetros a la izquierda, una mesa volcada y una nevera destartalada, también pasto de las llamas, confirman que hasta hace unos días allí vivía alguien. Uno de tantos que han pasado por las antiguas naves del Semat ubicadas en la carretera de Villalbilla. Cuesta trabajo entender que una persona duerma bajo un techo de uralita que amenaza con caer de un momento a otro, rodeado de escombros, de cristales rotos y restos de basura. Un auténtico vertedero ilegal que, curiosamente, es propiedad del Ayuntamiento. 

Dos vecinos que viven a escasos 50 metros pasean por el recinto jurando en arameo. Protestan por el «cerdo» que deja allí la basura con total impunidad. Llevan años soportando el deterioro de este entorno, pero tampoco han alzado mucho la voz. Sólo Mari Carmen, propietaria de una nave anexa a las que hace un par de décadas habitaban los servicios municipales de limpieza, ha dado batalla en el número 1 de la Plaza Mayor. «Esto es una auténtica vergüenza. Da igual quién esté al mando. No les interesa lo más mínimo lo que pase porque cada vez es mayor el abandono», protesta. 

Hasta hace no mucho, esta mujer se acercaba hasta este entorno con su familia. Celebraban fiestas en un merendero ubicado en la parcela anexa y sus nietos correteaban por el camino sin que ningún peligro les acechase. Pero la degeneración del lugar, que comenzó incluso antes de que ella y su hermano cerrasen el negocio, les ahuyentó. «Me empezó a dar miedo bajar hasta aquí. De vez en cuando me paso a ver cómo está todo, pero nada más», reconoce. 

En un habitáculo de la nave residían okupas hasta el incendio del martes. En un habitáculo de la nave residían okupas hasta el incendio del martes. - Foto: Patricia

Lo que se encuentran en esas visitas esporádicas es cada vez más desalentador. La suciedad se multiplica por días y el aspecto de las naves es de ruina absoluta. «Han tirado paredes, porque los Bomberos han venido varias veces a tapiarlo, han reventado tuberías y han arrancado piezas metálicas que luego venden como chatarra», explica. Queda poco por robar, pero los moradores muestran cierta destreza, pues de los tejados cuelgan los restos de los últimos saqueos. También de fiestas, botellones y visitas de grafiteros que tuvieron el detalle de dejar los sprays vacíos para ahondar en la contaminación del lugar.  

Hasta hace unos días, una caravana estuvo apostada en la entrada y en el interior de las naves estuvieron viviendo unos okupas. En uno de los habitáculos conformaron una especie de habitación con la mencionada cama, una mesa y una silla, así como el frigorífico que a saber si estaba enchufado o simplemente lo tenían como lugar de almacenaje. Desde luego, algunos de los cuadros eléctricos del exterior tenía la apariencia de haber sido manipulados. 

Fue en este punto donde el pasado martes se originó un incendio que movilizó a los Bomberos de la capital. Los equipos de extinción apagaron el fuego sin mayores consecuencias personales o materiales. Según explican fuentes del cuerpo, las primeras hipótesis apuntan a que las llamas fueron provocadas. «Como tantas veces en instalaciones abandonadas como estas», lamentaban. Hacía tiempo, añaden, que no tenían que acudir a este entorno. Pero tampoco es que sea desconocido para ellos. 

También es un lugar muy frecuentado por grafiteros.También es un lugar muy frecuentado por grafiteros. - Foto: Patricia

«Ha sido uno más. Yo recuerdo unos cuantos en la zona, de colchones, de basura... Cuando pasan estas cosas o te pones en contacto con el Ayuntamiento dicen que van a solucionarlo, pero luego nunca hacen nada», insiste Mari Carmen, quien denuncia además intentos de robo en su propia nave, donde muestra los golpes que sufrió la chapa de su puerta. Una muestra más, dice, de la inseguridad que sufren los propietarios de este pequeño 'barrio' a las afueras. «Hasta que pase una desgracia».  

En estos años de inacción municipal no han escaseado las promesas e incluso innovadoras propuestas para dotar a las antiguas instalaciones del Semat de una nueva vida. Este periódico publicó hace doce años que se estudiaba la posibilidad de rehabilitar el edificio y crear locales de ensayo para favorecer a los grupos musicales de la escena patria. La idea, a la vista está, ni siquiera llegó a posarse encima de la mesa de los mandatarios locales. 

La basura y los escombros se almacenan dentro y fuera del recinto.
La basura y los escombros se almacenan dentro y fuera del recinto. - Foto: Patricia

Lo que más llama la atención a Mari Carmen es que el Ayuntamiento tenga una extraordinaria diligencia a la hora de hacer cumplir las normativas y sin embargo no se aplique el cuento. «Hace poco tuvimos que hacer una pequeña reforma en nuestro local para poder pasar la Inspección Técnica de Edificios. ¿Y mientras tanto tienes el inmueble de al lado en una ruina absoluta?», se pregunta con sorna. La respuesta, por supuesto, queda en el aire.