51 bienes se suman en 10 años a la Lista Roja

R. PÉREZ BARREDO / Burgos
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Hispania Nostra considera «positivo y esperanzador» ese dato por lo que significa de movilización social y de un mayor aprecio en la conservación del patrimonio

Imagen de la ermita que integra el conjunto arquitectónico de La Lastra, en Linares de Bricia. - Foto: Patricia

Antes tomar la curva que lleva al caserío de Linares de Bricia, en un valle poblado de encinas, robles, hayas y rocas como esculturas prehistóricas, emerge entre las ramas ahora desnudas de los árboles un conjunto patrimonial conquistado por la ruina y el olvido. Se llama La Lastra. Data del siglo XVI, y sus sugerentes y enigmáticas ruinas lo componen un palacio, una casa de colonos y una ermita que pertenecieron a Los Bujedo, que fueron sus señores. Este conjunto arquitectónico integra la Lista Roja de Hispania Nostra -asociación que defiende, salvaguarda y trata de poner en valor el patrimonio- desde el año 2013. Está en este reportaje no sólo como ejemplo de todos los bienes de la provincia que, por desgracia, integran esta Lista Roja, sino como un síntoma. En apenas una década, Burgos ha pasado de tener 28 bienes en este ominoso listado a 68. Un crecimiento, sin duda, exponencial, que pone de relieve el ingente patrimonio de gran valor que atesora esta tierra, así como el abandono al que está sometido. Sin embargo, desde Hispania Nostra hacen una lectura positiva del momento actual: no en vano, este periódico ha ido contando puntualmente cómo muchos templos otrora denunciados como ruinas, han salido de su estado comatoso a través de iniciativas como el micromecenazgo.

Pero esto no siempre es posible, y he aquí el ejemplo de La Latra: «La combinación entre despoblación y titularidad privada ha resultado fatal para multitud de elementos de nuestro patrimonio cultural. De los 68 bienes que hay en la Lista Roja, sólo 15 son de titularidad pública y en 6 casos se desconoce; el resto son de particulares y/o de la Iglesia. Esta particularidad se corresponde con el deseo de aquellos que han vivido, o descienden de esos núcleos, de conservar su memoria, lo que se corresponde con el tipo de patrimonio, que en su mayoría son edificios religiosos (44) frente a 13 de carácter militar, 9 de carácter civil y otros dos de tipo industrial», explican desde este colectivo. Con todo, el análisis de Hispania Nostra es esperanzador: «En términos cuantitativos ese número de bienes añadidos a la Lista Roja representa un incremento considerable en menos de una década, pero desde nuestro punto de vista la lectura que creemos responde mejor a ese dato es el aumento de la conciencia social que asume como propio ese patrimonio y que considera que puede y debe intervenir en su conservación y recuperación. Un proceso en el que el primer paso consiste en poner el foco sobre el problema, mediante la inclusión en la Lista Roja del bien de que se trate».

Una mayor conciencia. No en vano, la Lista Roja funciona como una herramienta de participación social, «de manera que al considerar que todo el patrimonio es merecedor de ser conservado, al margen de quien sea el titular, y al no hacer distinciones en función de su importancia histórica o artística, es más fácil para cualquier persona poner en marcha la solicitud de inclusión sin necesidad de tener un conocimiento especial sobre arte o historia. Cualquiera puede hacerlo. Al analizar los núcleos de población donde se encuentran esos bienes en Burgos lo primero que se visualiza es el citado problema de la despoblación: están en 62 municipios; siete son despoblados; 36 de ellos tienen menos de 100 habitantes (y, en estos, hay 9 con menos de 10 residentes; después hay 9 núcleos con más con menos de 200 habitantes, 5 con más de 900 y otros 5 que no llegan a 1.000. 

«Por otra parte, resulta esperanzador ver cómo la sociedad, en este caso la burgalesa, ha valorado positivamente la posibilidad real de intervenir en esos edificios para conservarlos como han visto que ha sucedido en los casos en que han pasado a la Lista Verde. Esa actitud de tratar de resolver las cosas es la que les ha llevado a poner en marcha distintos proyectos de micromecenazgo, 14 sobre un total de 49, con los que han recaudado 390.000 euros, lo que supone más del 50 por ciento de los 700.000 euros recaudados en para todos los proyectos de micromecenazgo. Creemos que ese incremento del número de bienes en la Lista Roja hay que verlo desde una óptica positiva en cuanto a lo que significa de movilización social y de un mayor aprecio por el patrimonio», concluyen desde Hispania Nostra.