La vida en el corazón de África

ANGÉLICA GONZÁLEZ / Burgos
-

La Fundación Mayo Rey expone desde este martes en la Biblioteca Pública de San Juan objetos cotidianos de Rey Bouba, la población camerunesa donde hace más de una década se levanta un hospital burgalés

El pediatra Emilio Sastre ausculta a un bebé que está en brazos de su madre, en una de sus consultas en la aldea Rey Bouba. - Foto: Fundación Mayo Rey

Le llaman hospital 'nassara', que en el idioma local quiere decir 'de los blancos' y allí van a encontrar solución a sus problemas de salud con la confianza que da el llevar más de una década viendo cómo la gente se sana más allá de los curanderos, que en Camerún, al igual que en el resto de África, aún son considerados una solución factible. La devoción por aquel rincón de ese fascinante continente que tiene desde siempre el pediatra burgalés Emilio Sastre hizo posible no solo que la población del lamidato Rey Bouba se fiara de él sino que el hospital que de su mano se construyó con recursos burgaleses sea ahora mismo un auténtico referente para toda esa zona geográfica en el norte del país y cuente con todo el apoyo simbólico del príncipe de esa población, que aún mantiene una singular estructura feudal. 

En 1998 comenzó esta historia. Primero, Sastre iba puntualmente como un cooperante más a echar una mano con sus conocimientos a esta parte del mundo. Pero el proyecto cada vez se hizo mayor y se puso sobre la mesa la posibilidad de construir un hospital. El Ayuntamiento y Fundación Caja de Burgos aportaron el dinero y muchas instituciones locales y empresas han aportado en todo este tiempo tanto cantidades en efectivo como medicamentos y aparataje

En la actualidad, médicos burgaleses y de otros puntos del país acuden unas tres veces al año para hacer intervenciones de cirugía general, ginecología, traumatología, oftalmología, consultas de pediatría y medicina general y educación para la salud. Cuando los médicos 'nassara' no están, el hospital se transforma en una suerte de centro de salud atendido por tres enfermeras que allí, según explica Sastre, reciben un adiestramiento similar al de la medicina de Familia que les permite ser autónomas a la hora de abordar los problemas menos graves. También cuentan con un técnico radiólogo y en caso de duda siempre está la telemedicina que básicamente consiste en que le envían a Sastre la imagen de una radiografía por whatsapp y él la interpreta. 

«En Camerún hay muy pocos médicos y los que consiguen costearse la carrera después se van a ejercer a Estados Unidos, India o Nigeria», cuenta el pediatra que recuerda que la esperanza de vida en ese rincón del mundo no supera los 51 años (ni los 41 en esperanza de vida sana) y la mortalidad infantil está en cifras astronómicas: 168/167 ‰ frente a las 5/4 ‰ de España. 

La labor que hace allí la Fundación Mayo Rey -no solo sanitaria sino también de infraestructuras, acaban de construir un albergue para evitar que las familias de los pacientes duerman en el suelo- se va a visibilizar a partir de mañana martes con la exposición de objetos cotidianos de Rey Bouba en La Estación, una muestra que estará abierta hasta el 6 de enero y que dará pistas de como es el día a día de personas que conocen bien Burgos, pero que viven a miles de kilómetros. Se podrá ver también allí una maqueta de las instalaciones africanas y conocer el trabajo del otro alma del proyecto, el bombero jubilado Chema García, que en todo este tiempo se ha convertido en algo así como un imprescindible director general de intendencia que se ocupa de que todo esté enchufado y funcione.