Se vende campo de golf por 1,5 millones

A.C. / Villarías
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Tras 28 años al frente de las instalaciones de Villarías, la familia Alonso quiere dar paso a nuevos gestores

Juanjo Zubiaur, abonado del campo de golf de Villarías desde hace dos décadas, disfrutaba ayer casi en solitario de las cuidadas instalaciones. - Foto: A.C.

La familia Alonso busca comprador por 1,5 millones de euros para el campo de golf de Villarías, las únicas instalaciones de este tipo en la comarca y entre las pocas de la provincia junto con las de Riocerezo, Saldaña, Lerma y Salas de los Infantes. Tras 28 años al frente de un complejo deportivo que sus abonados tildan de «paraíso» y ante la falta de relevo generacional, Guillermo Alonso, de 86 años, y sus hijos han decidido dar paso a nuevos responsables, mientras siguen apostando porque Villarías mantenga el pulso y las mejores condiciones para la práctica del golf.

Tras la venta de un negocio del sector de la construcción, Guillermo Alonso decidió comprar el pueblo de Villarías y todos sus terrenos en 1990. Primero creó una granja de cría de perdices y después abrió el bar restaurante en el enorme caserón blasonado de más de mil metros cuadrados en tres plantas, que también vende completamente equipado. Por último, llegó el campo de golf. Sus hijos le acompañaron en la aventura empresarial, pero ahora solo Aitor, que tiene tras de sí 34 años de vida profesional, continúa en el negocio.

Sigue trabajando para atraer nuevos aficionados al golf a Villarías y alejar de este deporte el «cliché de pijo y caro» que le sigue acompañando, a su juicio. Una de sus últimas iniciativas ha sido la de promover cursos junto con el Ayuntamiento de Villarcayo. El grupo de adultos acabará en mayo la formación iniciada en septiembre. 

A quienes decidan engancharse y hacerse abonados del campo por un año, el periodo mínimo que se exige, se les descontarán los más de 200 euros que pagaron por el curso. Eso significará que «se han formado gratis», remacha Alonso Arenaza, quien presta las instalaciones gratuitamente al Consistorio con el único fin de crear cantera. Otro grupo infantil acaba de comenzar y ya se está preparando el lanzamiento de campus de verano.

Apoyo mutuo. En el ánimo de apoyar las instalaciones, el grupo de gobierno de Villarcayo también está tramitando su declaración de interés general para recalificar el suelo de urbano deportivo a rústico y reducir así el coste del IBI que ahora pagan sus propietarios.

Diseñado por Manuel Piñero en un total de 29 hectáreas y con un recorrido total de casi 3 kilómetros para completar 18 hoyos -una doble vuelta a los 9 existentes-, Alonso Arenaza considera que el campo tiene un «diseño precioso y exigente». Eso hace que quien aprende en Villarías, triunfe en campos de mayor anchura. Juanjo Zubiaur, cliente desde hace 20 años y que recorría ayer su alfombra verde, admite que hasta que un amigo le acercó a Villarías también tenía el estereotipo de que era «un deporte de pijos». Ahora le parece impagable «la paz y la tranquilidad que tienes aquí». Ayer iba solo, pero son muchas las ocasiones en que sale a la vez con otros jugadores. La charla y el relax están asegurados.

El 90% de los abonados de Villarías son turistas residenciales del País Vasco, quienes cada fin de semana o vacaciones vuelven a sus casas en la comarca. Aitor Alonso sigue trabajando para atraer a los residentes estables de Merindades y sopesa contactar con turoperadores para promocionar el campo entre turistas extranjeros que lo puedan disfrutar en sus vacaciones. Como aliado tiene un clima cada vez más benigno.

Todo el complejo en venta cuenta con 39 hectáreas, cuarto de palos, la oficina y los vestuarios con duchas y baños. Todo está listo cada jornada de martes a domingo y en agosto, todos los días. Aitor Alonso le sigue echando ganas y muchas horas mientras llega ese comprador que siga impulsando el campo de golf, cuyos fieles llevan décadas disfrutándolo.