La Bureba no siente tanta inseguridad como las Merindades

S.F.L. / Briviesca
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La Guardia Civil de Briviesca atiende al público de lunes a viernes por la mañana mientras que en Oña se limita a los martes. Los alcaldes afirman que apenas se han producido robos pese a que solo un cuartel abre a diario

Imagen del cuartel de la Guardia Civil de Briviesca. - Foto: S.F.L.

La Bureba respira tranquila a diferencia de su comarca vecina, Las Merindades, que en las últimas semanas ha sido víctima de importantes atracos, como el que se produjo en la quesería El Carluque de Valdenoceda hace menos de un mes, unido a los robos de dos vehículos de empresas de construcción repletos de herramienta en la misma localidad y en Frías, además de una vivienda y un vehículo en Pedrosa de Tobalina. Los alcaldes de las localidades burebanas más pobladas aseguran que la presencia de la Guardia Civil es «constante» y se sienten «protegidos», y las de menor población manifiestan que «no patrullan como antaño, pero se dejan ver varios días».

La comarca solo cuenta con dos cuarteles operativos, el de Briviesca, que atiende presencialmente de lunes a viernes en horario de 9 a 14 horas, y el de Oña, que únicamente abre al público los martes en el mismo horario. Aun así, «siempre que les hemos llamado y necesitado su servicio se han presentado en el pueblo casi al momento», afirman Roberto Cabezón, Julio Ruiz-Capillas, Domingo Núñez y Mercedes Segura, regidores de Cubo, Busto, Poza de la Sal y Santa Olalla de Bureba, respectivamente. 

Si bien, los vecinos de algunas zonas de la capital burebana transmitieron el miedo e inseguridad que les generaba la oleada de robos a chalés -incluso con los propietarios dentro- a lonjas y negocios. En concreto, un grupo de residentes de la calle San Juan se unieron y presentaron un escrito al Ayuntamiento solicitando, entre otros asuntos, más «iluminación en una zona muy tenebrosa por la noche». José Solas, regidor de la ciudad, explica que a pesar de esos sucesos puntuales, el «número de atracos ha disminuido respecto a otras anualidades». Asimismo, asegura mantener un «contacto continuo» con la Guardia Civil de la ciudad y con la Comandancia de Burgos. «Tengo constancia de que se incrementará la plantilla en el cuartel y desde que localizaron a los autores de los robos en los domicilios la población se encuentra más tranquila», añade.

En la villa condal la atención a la población se redujo hace años a un día a la semana, aunque los agentes patrullan a cualquier hora del día por la localidad y las pedanías. «A todos nos gustaría tener a la Guardia Civil en la puerta de casa para que no nos pasara nada, pero somos conscientes de que la extensión del territorio que cubren es enorme», declara la alcaldesa, Belén Paramio. Su familia sufrió un importante hurto en un pabellón, en el que robaron cantidades importantes de material de construcción, y a día de hoy no recuerda que se hayan cometido más en el entorno. 

«En Frías hay días que vemos el coche patrulla varias veces al día y otros que no aparece, aunque tengo constancia de que la vigilancia es firme», expone Tomás Pérez. La ciudadanía se sorprendió cuando hace escaso un mes asaltaron un pabellón de una empresa de construcción y se llevaron una furgoneta -que apareció el mismo día- llena de material de obra. «Nunca había ocurrido algo así y en mi caso, que vivo a las afueras y tengo un negocio, me siento totalmente seguro». 

Localidades más pequeñas. En Los Barrios de Bureba y sus pedanías suelen realizar bastantes controles por su cercanía a la carretera y en Vallarta y en algunos pueblos del Valle de Caderechas, como Cantabrana y Herrea, los agentes «pasan a menudo», confirman Consuelo y Chechu. Sin embargo, José apostilla que en los Rublacedos la Benemérita «se deja ver, pero apenas para». Todos ellos ratifican que «no se han producido robos en los últimos tiempos».