Miranda pulveriza la cifra de contratos indefinidos

ARSENIO BESGA / Miranda
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El Servicio Público deEmpleo contabiliza 526 casos de nuevos trabajadores fijos en los primeros dos meses, lo que se acerca a la mitad del total. A principios de 2021 esta modalidad no alcanzaba ni el 6%

Claudia Fernandes, en el bar La Madre, donde trabaja como camarera. - Foto: A.B.

Pese a la caída de algunos sectores durante los últimos años en Miranda, como la industria por culpa del cierre de históricas compañías, la ciudad ha conseguido equilibrar sus cifras de desempleo gracias al impulso de otros sectores. Actividades como los servicios o el transporte van incorporando nuevos trabajadores, y eso se refleja en las estadísticas oficiales del Servicio Público de Empleo (SEPE). En ellas, además, se ve otra tendencia ciertamente positiva para los asalariados del municipio del norte de Burgos: la temporalidad va disminuyendo. Es más, durante el arranque de este año directamente se han pulverizado las cifras de contratos indefinidos.

Conforme ha publicado el organismo estatal en sus datos abiertos, solamente entre enero y febrero de 2024 se han firmado hasta 526 contratos fijos en Miranda. Esto supone cerca de la mitad del total de nuevas vinculaciones laborales que se han cerrado en este periodo, ya que en la modalidad de temporales la estadística se ha quedado en 578. De por sí, el balance parece muy elevado para los indefinidos, pero resulta todavía más llamativo si se compara con los cursos inmediatamente previos.

Por ejemplo, durante ese mismo periodo, pero del ejercicio anterior la proporción de contratos fijos era de cuatro por cada diez. Es decir, en torno al 40% del total. Y es que por aquel entonces se concretaron 332 vinculaciones indefinidas, mientras que las de duración determinada sobrepasaron las 490. Ahora bien, la verdadera diferencia se encuentra un poco antes de 2023, dado que tanto 2022 como 2021 tenían unos porcentajes de contrataciones fijas sumamente bajos.

Hace tres años, durante los primeros dos meses del curso posterior a la pandemia del covid, menos del 6% de los nuevos empleos que se cerraron tenían la modalidad indefinida. Por aquel entonces, cuando la última reforma laboral todavía no estaba en vigor, las empresas de la ciudad del Ebro incorporaron a solo 64 trabajadores de manera fija y se acercaron a los 1.040 temporales. Esa misma dinámica se mantuvo un año después, aunque se había suavizado un poco.

Justo en los dos meses posteriores a la reforma laboral de diciembre de 2021, en este municipio del norte de Burgos en Servicio de Empleo registró en torno a 110 vinculaciones de empleados fijos. Esto supuso un 9% del total aproximadamente, ya que los contratos de duración determinada contabilizados llegaron a rozar los 1.160 entre enero y febrero de 2022.

Por sectores. Durante todo este tiempo el sector servicios se ha alzado siempre como el ámbito profesional que mayor número de contratos genera. Y esa tendencia continúa en la actualidad. Conforme a las estadísticas de las que dispone el SEPE, entre los dos primeros meses del presente ejercicio solo este tipo de actividades, que incluyen cuestiones como la hostelería o el comercio, han supuesto más de 970 contratos, entre fijos y temporales. Concretamente, este sector ha registrado 487 nuevas vinculaciones de las 619 que ha habido en total entre enero y otras 484 de las 589 que se han llegado a cerrar durante todo febrero. 
Estos datos permiten concluir que las empresas del mundo de los servicios copan hasta ocho de cada diez nuevos contratos que se han cerrado en Miranda en el arranque de este año. El resto se reparten entre la agricultura, la construcción y la industria.Eso sí, no de una forma homogénea. Y es que los dos primeros mencionados tienen un papel casi residual en cuanto a la generación de empleos en el municipio. En cambio, las manufacturas y otro tipo de actividades industriales alcanzan los 187 contratos cerrados a comienzos del curso actual, lo que representa en torno al 15% del total.

Claudia Fernandes | Camarera

«Tener un contrato indefinido te da paz mental, no tienes esa ansiedad» 

Los servicios se alzan como el principal ámbito que genera nuevos contratos en la ciudad del Ebro y, en particular, la hostelería es uno de sus grandes músculos a la hora de crear empleos. Buena cuenta de ello da Claudia Fernandes, una joven nacida en Portugal pero plenamente asentada en Miranda, que ha encontrado una oportunidad laboral en el bar La Madre. Eso sí, antes de trabajar en este establecimiento ha conocido de primera mano otros sectores y contextos. Según describe, llegó a este municipio siendo muy pequeña y a los 14 años viajó hasta Suiza. Allí se desempeñó en mundos tan diversos como «la industria, la logística, un bar o una peluquería».   

La joven de solo 25 años comenta que, conforme a su experiencia, los contratos temporales en lugares como Suiza «no están tan normalizados como aquí» y reconoce que, cuando volvió a España en 2022, lo hizo sin saber qué podía encontrar, pero aclara que tuvo «la suerte de ser contratada primero para hacer el reemplazo a una persona que se iba y luego como indefinida». En este sentido, Claudia comenta que, desde su punto de vista, «ningún trabajo es fijo de verdad, porque evidentemente lo puedes perder en cualquier momento, pero es cierto que, por lo menos, tener un contrato indefinido te da paz mental, no tienes esa ansiedad de estar pensando que igual dentro de tres meses no tengo una ocupación porque no me han renovado».

Esta camarera del bar La Madre insiste una y otra vez que le «daría muchísima ansiedad» no contar con el respaldo de una vinculación laboral sin tiempo determinado. Esa sensación crece al tener en cuenta que está en una época en la que trata de conformar su proyecto de vida. Sobre ello, destaca que «es todavía más importante en esta edad», pero añade que la necesidad de contar con un empleo estable en su caso es imprescindible porque convive con el hecho de «estar en un país en el que te tienes que ganar la vida sola».

En cualquier caso, no esconde su felicidad por disponer de sus actuales condiciones y reconoce que el sector en el que ha encontrado su actual empleo «tiene sus partes buenas». Para Claudia, en un bar «se conoce a muchísima gente y nunca te aburres, porque los turnos de noche y los de día son completamente diferentes». Ahora bien, no esconde que la hostelería también supone un gran esfuerzo para los empleados que se dedican a ello. Desde su perspectiva, «tiene la parte mala de los horarios, la jornada partida, o tener que venir cansado pero teniendo que poner la mejor cara». Y es que la vida tras la barra resulta «agotadora física y mentalmente, sobre todo en los días festivos como Semana Santa, Navidad o San Juan, aunque la gente no se dé cuenta». Pero eso no la frenará, pues aclara que seguirá en La Madre mientras pueda. De forma indefinida, vaya.