Más que una barra donde pedir un vino

I.P. / Burgos
-

El Ayuntamiento de Fontioso cede el local del bar a la Asociación Sociocultural El Enebral, que fija en ella su sede y abre sus puertas para que los vecinos tengan un lugar donde tomar un café, conversar, echar una partida y realizar actividades

Los vecinos habituales y los que acuden los fines de semana y verano están encantados de poder reunirse para charlar y planificar actividades. - Foto: Miguel Ángel de la Cruz

Fontioso vuelve a contar con un espacio donde sus vecinos puedan juntarse a tomar un aperitivo, echar una partida y hasta preparar una buena merienda. Tras varios años en manos de distintos adjudicatarios, el bar del pueblo llevaba desde mediados de agosto cerrado, y tras una solución provisional para prestar el servicio durante las fiestas de Acción de Gracias, los vecinos volvieron a quedar huérfanos de un local donde socializar.

Se echó entonces mano del ingenio y tras pensar soluciones, un grupo de vecinos, algunos residentes habituales, pero otros de fines de semana y vacaciones, pero muy arraigados al pueblo, decidieron constituir una asociación sociocultural, que finalmente ha quedado registrada con el nombre de El Enebral. Con la entidad creada, el Ayuntamiento ha cedido el local a la misma para establecer su sede y al mismo tiempo abrir el inmueble para que los socios -y no socios- puedan acceder al mismo. 

Alfonso Laguna, un jubilado enamorado de su pueblo, es el presidente 'provisional' del nuevo colectivo hasta que se constituya la junta directiva y aunque reside en Madrid, prácticamente todos los fines de semana los pasa en Fontioso. A Alfonso no le gusta decir que han abierto el bar, porque mantener ese servicio no es el único objetivo de El Enebral, sino que pretenden ser un colectivo que revitalice el pueblo con actividades durante todo el año, «pretendemos hacer una al mes para atraer a la gente al pueblo», dice. Y desde luego que lo están consiguiendo porque desde primeros de diciembre, que abrieron el local, no han parado de organizar cosas, como en Navidad y carnavales 

Lo llamemos o no bar, lo cierto es que la sede de la asociación reúne a la gente de la localidad y en torno a él se ha generado una alegría contagiosa. Ya nadie se tiene que quedar en casa porque no haya un local donde reunirse para tomar algo y hablar de las cosas del pueblo, de si el tiempo viene bueno o malo, de las labores que quedan por hacer en el campo o de lo que se puede hacer para animar la Semana Santa que está a la vuelta de la esquina; de hecho, esos días habrá concurso de torrijas, senderismo, cuentacuentos y merienda.  

Por eso, Laguna anima a todos los vecinos a hacerse socios de El Enebral y no porque a nadie se le vaya a negar la entrada, pero sí porque gracias a la cuota que se paga se mantiene el local, se reponen las bebidas, se compra leña para calentar la estufa y se podrán organizar actividades. Laguna deja claro que aquí no hay ningún ánimo de lucro y que lo que se saca se reinvierte en la asociación. El Ayuntamiento, por su parte, corre a cargo de los gastos de luz y agua como hacía cuando la gestión la llevaban los adjudicatarios anteriores.  

El local se abre a diario unas horas, aunque esos días no son demasiados los vecinos que se juntan porque tampoco son muchos los que residen en el pueblo, y los fines de semana, con horario más amplio. 
Y son los propios socios los que se encargan de llevar la gestión de la barra, aunque realmente se trata casi de un autoservicio, se pide, se deja en la barra y cada cual se lleva la consumición a su mesa. Alfonso, no obstante, reconoce que los fines de semana, suele ser él quien se pone detrás de la barra. 

En todo caso, para momentos en los que hay más gente en el pueblo se harán turnos para que nadie tenga que 'meter' muchas horas, tal y como se está pensando de cara al día 15, fiesta local en la que se conmemora San Isidro y el pueblo está muy animado.

Alfonso dice que la filosofía es que todos colaboren y participen y recuerda que así se hizo en el carnaval, ya que mientras unos atendían la barra, otros hacían la comida y otros más estaban pendientes de hacer otras cosas para que todo funcionara a la perfección y todos se sientan parte del proyecto.

«Enganchar a la gente». En estos momentos son 60 los socios, apunta el responsable de la asociación que es partidario y así lo propondrá a la junta que los hijos de socios puedan también incorporarse sin costo hasta los 14 años, «para que esos críos se puedan enganchar y tengan ganas de venir al pueblo», argumenta. 

Alfonso piensa lo mismo en el caso de los adultos en el sentido de que si hay un lugar de encuentro y actividades les anima a venir, «y que la gente que tiene aquí casa no la abandone», añade. «Nosotros no podemos dedicarnos a repoblar el pueblo, eso es un tema más complejo que escapa a nuestro colectivo, pero al menos pretendemos que la gente que tiene vínculos con el pueblo, no los pierda», resume este jubilado que durante su vida laboral ha sido diseñador gráfico.  

ARCHIVADO EN: Semana Santa, Carnaval, Navidad