Negras y blancas para la libertad

ANGÉLICA GONZÁLEZ / Burgos
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El programa de ajedrez en la cárcel 'Piensa en frío' ayuda a los internos a evadirse, a aprender estrategias extrapolables a la vida diaria, a practicar el autocontrol y a reducir los impulsos

Voluntarios del Club En Jaque e internos del centro penitenciario juegan al ajedrez en una de las actividades organizadas por el proyecto ‘Piensa en frío’. - Foto: LVDP

Cuatro horas se pasa en la cárcel todas las semanas Daniel Ausín, responsable del club En Jaque. Su proyecto, 'Piensa en frío' es uno de los más exitosos del centro penitenciario e involucra a más de una veintena de internos que, o aprenden a jugar o intensifican su práctica de este cerebral deporte. «Se trata de una experiencia muy satisfactoria porque hay muchos participantes interesados y me cuentan que lo que aprenden aquí les resulta muy útil porque les da la oportunidad no solo de evadirse mentalmente sino también, en algunas ocasiones, de salir de la cárcel para participar en las actividades que organizamos fuera», explica Ausín. 

En la imagen grande de esta página se puede ver una de ellas. Se trata de un grupo de voluntarios que acudieron a echar partidas con los internos. Pero, en otras ocasiones, ha sido al revés. Ellos han salido de la cárcel a visitar, por ejemplo, el Archivo Provincial, donde hay un libro sobre ajedrez de más de 400 años, o el Museo de la Evolución Humana. También han recibido visitas de grandes nombres propios de este ámbito como Leontxo García o Juan Antonio Montero, auténtica referencia del ajedrez terapéutico, que es como se llama al conjunto de actividades en las que este juego se practica con objetivos más allá del puro entretenimiento. Así, se utiliza con personas mayores para retrasar el deterioro cognitivo o con niños con alguna dificultad.

En el caso de los presos, Daniel Ausín explica que les enseña a aprender estrategias que son extrapolables a la vida diaria y sirven para autocontrolarse y a reducir los impulsos. «Una puede ser la de no hacer nada; eso, a veces da réditos. El ajedrez enseña también a observar lo que pasa y a pensar mucho antes de actuar y esto lo ven ellos mismos cuando jugamos, no tengo que andar dando sermones. Es muy interesante cómo demuestran en mayor o menor medida una evolución en el pensamiento en aspectos como la contención de la impulsividad, la concentración y la paciencia, ambas habilidades necesarias para el ajedrez y sobre las que se observa una inclusión en sus actitudes en la vida cotidiana», explica este experto, para quien el juego de blancas y negras es una auténtica pasión.

Daniel Ausín, responsable del club En Jaque, se pasa cuatro horas a la semana en la cárcel.Daniel Ausín, responsable del club En Jaque, se pasa cuatro horas a la semana en la cárcel. - Foto: Luis López Araico

A través de él, varios participantes en su taller -que cuenta con el patrocinio de Fundación Círculo y Fundación Ibercaja- han querido transmitir algunas de sus sensaciones: «El ajedrez me vale como forma de expresarme con toda libertad; el cuerpo estará aquí dentro, pero la mente no puede estar presa» (C.). «Desde que juego me pienso dos veces muchas de las cosas que hago y digo» (J.J.). «Los ratos en clase y fuera de ella, yo solo o acompañado, me meten en un estado de concentración que hace que, por un rato, me olvide de donde estoy y de mis problemas» (L.).

 'Piensa en frío', cuenta Ausín, se propone también que un interno, tras dejar de serlo, siga teniendo el ajedrez como un elemento de ocio más en su vida en libertad y a punto estuvo de conseguirlo en un caso que, por desgracia, se truncó. «Era un hombre muy implicado y cuando le dieron el tercer grado, quisimos que tuviera un permiso para venir a jugar al club. Por desgracia, cometió una falta y perdió el tercer grado y tuvimos que volver a empezar. Pero yo no desisto».