80 años presumiendo por ahí

Mónica Puras (SPC)
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El cantante que ha tenido más éxito en la historia de la música latina celebra una nueva vuelta al sol inmerso en escribir sus memorias

Imagen de archivo de Julio Iglesias durante una actuación. - Foto: EFE/EPA/DENIZ TOPRAK

Su fama trasciende a los cinco continentes. Sus baladas románticas han cautivado a las masas con seis décadas de producción y sus miles de fans celebrarán este 23 de septiembre las 80 vueltas al sol del artista español más universal de todos los tiempos: Julio Iglesias. 

Ostenta el récord Guinnes por ser el cantante latino que más discos ha vendido en el mundo, más de 300 millones. El autor de 80 álbumes y canciones tan memorables como La vida sigue igual, Hey, Me va, me va, De niña a mujer o Soy un truhán, soy un señor lleva siete años disfrutando de su soledad y completando su ambicioso proyecto de escribir sus memorias. 

El pasado domingo reapareció en las redes sociales para llorar la muerte del periodista Pepe Domingo Castaño con una emotiva carta a su «queridísimo amigo, nos volveremos a ver en la eternidad». Y su propio hijo Julio José adelantó en un programa de televisión que es posible que cante en la inauguración del remozado estadio Santiago Bernabéu, prevista para el próximo mes de diciembre.

Su vida actual está rodeada de misterio y han sido muchas las especulaciones acerca de su débil estado de salud, aunque reiteradamente han sido negadas por él mismo y su entorno más cercano. En 2016 canceló una gira en Uruguay que finalizaba en Nueva Zelanda, mientras que en 2020 se dispararon las alarmas al salir a la luz unas imágenes en las que caminaba con enorme dificultad junto a dos cuidadores. Argumentó que había sufrido  una tonta caída, pero nunca más volvió a actuar. 

 Vive entre Miami, Punta Cana y Bahamas y sus 80 primaveras, fuera de las multitudinarias fiestas de otra época, parece que las festejará con su mujer, hijos y nietos.

Su carisma, talento, así como sus dotes de galán, siempre han formado parte de la vida del cantante español más internacional de todos los tiempos. 

La historia de la estrella internacional comienza con un fatídico accidente de coche, la víspera de su 19 cumpleaños, que lo dejaría prácticamente postrado durante más de año y medio. 

Julio Iglesias, con buenas maneras para triunfar como futbolista profesional en el Real Madrid, donde militaba en las categorías inferiores, y ya había debutado con el primer equipo, ve entonces truncada su carrera. La esperanza de volver a caminar era una quimera. 

Su cuidador le regala una guitarra y empieza a componer poemas y a tocar este instrumento. Ahí es donde comenzaba a forjarse el artista. Ya recuperado, viajaría a Londres para continuar sus estudios de inglés. Allí conoce a Gwendolyne, un nombre que daría título a uno de sus éxitos con los que representó a España en Eurovisión.

Se decide a llevar una canción suya a una discográfica para que algún intérprete la pusiera voz y es entonces cuando el gerente le escucha y lo invita a que sea el mismo el que la de eco. Así, en 1968 se presenta en el X Festival de Música de Benidorm y se adjudica la victoria con La vida sigue igual.

Su triunfo en la localidad alicantina, al que acudió con su estilizada figura, un impecable traje, camisa de seda y corbata, le proporcionaría un ascenso meteórico en su carrera y en su vida sentimental. En 1971 se casa con Isabel Preysler, con quien tuvo tres hijos: Chábeli, Julio y Enrique. 

Otra de las personas más importantes de la vida de Julio Iglesias es su padre, de origen gallego, y en 1972 sonó su voz en esa lengua. Así, con un puñado de temas en los que la mayoría lograron ser número uno en las listas mundiales se recorrería los escenarios del planeta, enamorando al público. 

En ascenso

Su fama como artista crece tan rápido como su fama de seductor. En 1978, el matrimonio se separa y Julio se instala en Miami, dejando a sus tres hijos junto a su madre. «La sensación de fracaso familiar perdura en mi alma. Pero mis hijos están protegidos por una buena mamá», decía meses después de su adiós a España. 

Detrás de la imagen de éxito y glamour, de Julio Iglesias también se ha hablado y escrito que tuvo que luchar contra sus demonios personales, aunque siempre ha sabido mantener una buena imagen pública y se ha negado a hablar de sus problemas más íntimos. Habrá que esperar a su autobiografía, de la que pronto se prevé su lanzamiento para conocer más a fondo sus secretos mejor guardados.

La vida sigue para el astro de la canción. Y es en el aeropuerto de Yakarta, donde conoce a Miranda Rijnsburger de 25 años, cuando él tenía entonces 47. Un año más tarde, en 1991, la holandesa ya residía en Indian Creek (Miami). 

Allí, formaron una familia de cinco hijos -Miguel, Julio, Victoria, Cristina y Guillermo- y vivieron como una pareja feliz. La boda de Julio y Miranda no llegó hasta 2010.

En su vasta trayectoria ha conseguido metas prácticamente imposibles de batir. 

En 1983, recibió el disco de Diamante del Libro Guinness tras vender más de 100 millones de álbumes en el mundo y en 2013 volvió a inscribir su nombre entre sus páginas porque se había convertido en el artista latino más exitoso de todos los tiempos con más de 300 millones de discos vendidos en 16 idiomas. 

Un año después, obtuvo su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, tiene 2.600 discos de platino y oro cuando en aquella época las ventas por cada premio eran hasta 10 veces más alta que en la actualidad, ha cantado ante más de 60 millones de espectadores.

Julio Iglesias es ese mito viviente que este sábado soplará 80 velas.