Deficiencias en todos los bloques del ARU de Santa Catalina

L.N. / Aranda
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Las inspecciones técnicas arrojan un resultado «desfavorable» por multitud de humedades, mal estado de las chimeneas, ausencia de instalación contra incendios o desprendimientos

La primera fase del ERRP engloba las calles Santiago, Belorado, Briviesca, Castrojeriz, Lerma, Miranda, Roa y Sedano. - Foto: Jesús J. Matías

La lista de deficiencias que arrastran los bloques integrados en la primera fase del proyecto de rehabilitación urbana del barrio arandino de Santa Catalina es extensa. De primeras, todas las inspecciones técnicas de los edificios han obtenido un dictamen «desfavorable».   Su estado de conservación resulta deficiente por la falta de mantenimiento, el paso del tiempo, los efectos adversos de la climatología o la escasa adaptación a los estándares actuales, como detallan en la Concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento de Aranda.   

Uno de los problemas más habituales que han aflorado con las ITE son las humedades, más frecuentes en las plantas bajas ya que en algunos casos los edificios se construyeron directamente 'pegados' al suelo. Asimismo, se han detectado averías de saneamiento, que también afectan en mayor medida a los bajos. Al parecer, estos bloques se edificaron entre los años 1963 y 1968. Después, cuando llegó el saneamiento municipal al barrio, hubo que acometer la conexión y ahora se han localizado arquetas dentro de algunas viviendas. En otros casos, las humedades se deben a la condensación, lo que se traduce en que varias paredes se hallen negras. Finalmente, se dan episodios de filtraciones en las cubiertas, aunque en general su estado «es bastante bueno», como indica la arquitecta de la oficina técnica del ARU de Santa Catalina, ahora llamado Entorno Residencial de Rehabilitación Programada (ERRP).

Otro de los aspectos más problemáticos tiene que ver con las instalaciones eléctricas, «obsoletas», con un cableado «finísimo» y que arrastran desperfectos en cajas eléctricas y plafones, con los riesgos que ello conlleva dado que hay pisos sin calefacción de gas donde los vecinos emplean radiadores eléctricos para calentarse. A ello se suma que no se han pasado las revisiones pertinentes ni a las instalaciones de electricidad, ni a las de gas o butano. Los edificios tampoco tienen toma de tierra, algo que ahora sí que es obligatorio; ni instalaciones contra incendios o alumbrado de emergencia. Nada. 

En cuanto a las fachadas y medianeras, en la inspección técnica efectuada por una empresa externa se han localizado roturas, desprendimientos y fisuras tanto en los vuelos, como en las cornisas y vierteaguas. También desconchamientos en la pintura y humedades. En el listado de desperfectos se incluye la ausencia de aislamiento térmico, un factor que afecta a los ocho edificios, con tres portales cada uno y una decena de pisos en cada uno. En total suman 180 viviendas y en todas ellas se acometerán obras de rehabilitación próximamente.De hecho, desde la oficina técnica del ERRP se destaca que si se ha empezado por las calles Santiago, Belorado, Briviesca, Castrojeriz, Lerma, Miranda, Roa y Sedano es, precisamente, por la cantidad de deficiencias que acumulan. A ello se añade la falta de mantenimiento en carpinterías, vidrios y barandillas.

Mientras, en las cubiertas y azoteas se han detectado filtraciones y goteras, la ausencia de impermeabilización y aislamiento térmico, así como la deformación de algunos faldones (con el problema de que se acumule agua) o el mal estado de las chimeneas (sin los sombreretes que permiten evacuar los gases y el humo). Este capítulo se completa con la deficiente condición de tejas, cornisas, aleros, lucernarios y antenas rotas. 

Ninguna accesibilidad. Además, se ha notificado que hay barandillas y antepechos con una altura insuficiente y mal sujetadas en las terrazas, escalones con bocel (una moldura que sobresale y que se prohibió para evitar tropiezos), baldosas rotas y algún que otro mueble abandonado en medio de los recorridos de evacuación. Por ejemplo, sofás en los descansillos. En muchos edificios hay peldaños para entrar y, si no, rampas con pendientes excesivas. Así que la accesibilidad se dificulta. Dentro, ninguno tiene ascensor.  

¿Y en salubridad? Hay nidos de palomas, olor a humedad o ventilación insuficiente por la falta de extractores en las cocinas. En el ámbito de la habilitalidad, las deficiencias van desde la presencia de moho a desconchones por fugas. A partir de ahora se analizará si hay que acometer alguna actuación de forma urgente. Luego, todo lo detectado en las zonas comunes se integrará en los proyectos.