Roberto Peral

Habas Contadas

Roberto Peral


Futuro

06/11/2023

La borrasca Domingos no impidió que el centro de Burgos se convirtiese este fin de semana en la refinada Europa de comienzos del siglo XX por la que traqueteaba el Orient Express, y hubo quienes pasaron un rato bien ameno haciéndose la ilusión de asistir a una recepción en la Ópera de Viena, saludar a la realeza en un palacio búlgaro o dar cuenta de un almuerzo de postín en un hotel de Constantinopla. La singular recreación histórica, debida a la iniciativa de la hostelería burgalesa, nos ha permitido rescatar además un viejo concepto, el retrofuturismo, que confronta las proyecciones de futuro que se hicieron en épocas pasadas con nuestra realidad actual, y nos permite por tanto entretenernos de lo lindo indagando hasta qué punto Julio Verne o H.G. Wells acertaron en algo cuando imaginaron cómo serían las ciudades o los medios de locomoción de los años venideros.

Quizá podamos practicar ese mismo juego dentro de unos pocos años, si es que seguimos habitando en este valle de lágrimas, porque nuestro amor rendido por los números redondos ha animado a toda suerte de expertos a fijarse en el 2050 e intentar predecir cómo será nuestra vida en sus diversos órdenes cuando el siglo llegue a su mitad. Los futurólogos más cachondos aventuran que viviremos hasta los 150 años, se abrirán hoteles en la Luna y podremos elegir a un robot como alcalde de nuestra ciudad, lo que bien mirado tendría su aquel. El INE, mucho más aburrido, nos informa de que una cuarta parte de los españoles tendrá 65 años o más, por cada cotizante habrá tres ciudadanos dependientes y que poco después, allá por 2070, el 36,5 por ciento de los residentes en España habrá nacido en otro país. Y los que estudian los patrones climáticos siguen vaticinando veranos infernales y nos advierten que vayamos preparándonos para que Madrid parezca Marrakech.

No habrá que esperar mucho para comprobar quién da en el clavo y quién en la herradura, si las máquinas constituirán la mayor fuerza laboral y podremos dedicarnos al ocio y a las artes o si el planeta se va tornando inhabitable y la tecnología nos somete sin remedio. Aunque, de momento, lo cierto es que bastante tenemos con intentar averiguar sin habrá Gobierno dentro de unas semanas.