El exitoso proyecto de Osasuna

Luis Echenique (EFE)
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La clasificación del cuadro 'rojillo' para la final de Sevilla pone de manifiesto el triunfo de un modelo de gestión ejemplar y humilde

Sergio Herrera fue uno de los héroes en San Mamés con varias paradas de mérito - Foto: AFP7 vía Europa Press

Osasuna accedió el pasado martes al duelo definitivo por el título de la Copa del Rey ante el Athletic en un ejercicio de supervivencia, poniendo así la guinda a varios años de crecimiento que vieron su recompensa con la segunda final de la centenaria historia 'rojilla'.

Los pronósticos señalaban un encuentro muy complicado para los visitantes, y así fue. Los de Tajonar esperaron su oportunidad y noquearon a los 'leones'. Pablo Ibáñez emuló a Andrés Iniesta en el Mundial de Sudáfrica y, en el mismo minuto de la prórroga, puso el 1-1 (1-0 en la ida) y dio el pase a su equipo para la final de Sevilla con una parábola que será legendaria.

Las emociones y las lágrimas comenzaron a sucederse. San Mamés enmudeció. Fue el sumun de un proyecto iniciado años atrás que recogió el premio tras un torneo de mucha exigencia en el que han disputado tres prórrogas seguidas ante Betis, Sevilla y Athletic.

Para llegar hasta este brillante momento, y valorar el mérito de lo conseguido, hay que trasladarse al 7 de junio de 2015. Osasuna, ya en Segunda División, acudió a la Nova Creu Alta de Sabadell con la obligación de ganar para no descender a la tercera categoría del fútbol español. Javi Flaño salvó al club de una posible desaparición con un testarazo en el tiempo añadido.

Fue el punto de inflexión desde el que se replanteó, en cierto modo, el organigrama del cuadro navarro. Después de un ascenso y una pésima temporada en Primera, el equipo volvió a descender. Con Braulio Vázquez ya en la dirección deportiva, en el verano de 2018 se apostó por un entrenador que llegó a Pamplona tras dirigir a la Real Sociedad y al Numancia.

La incógnita por cómo funcionaría el equipo estaba ahí, pero Jagoba Arrasate disipó todo tipo de dudas logrando devolver a la entidad al lugar que merecía tras años de sufrimiento. Con pies de plomo e ilusión, el club 'rojillo' diseñó una plantilla compensada con jugadores de toda la vida y la explosión de algunos canteranos.

Confianza plena

Osasuna no comenzó bien su segunda andadura consecutiva en Primera, enganchando 12 jornadas sin ganar y cayendo en puestos de descenso. Fue entonces cuando la dirección dio la cara por su técnico y le otorgó su total confianza.

«El barco llegará o no a puerto, pero con el mismo capitán. Confiamos en ellos a muerte y vamos todos juntos», señaló Braulio Vázquez en enero de 2021. Arrasate finalizaría la temporada sí o sí y el tiempo le dio la razón, ya que el bloque logró la salvación. 

El curso pasado certificó su cuarto año seguido en la élite y con la marcha del capitán Oier tras 353 encuentros a sus espaldas, Roberto Torres y David García recogieron el testigo del de Estella, aunque la escasa aportación del primero hizo que en enero abandonase Pamplona.

Y, desde entonces, la dulce realidad es la siguiente: dieciocho años después, Osasuna luchará por levantar un título. Sin lugar a dudas, el proyecto comandado por Arrasate obtuvo el reconocimiento tras varios años mejorando sus registros y fortaleciendo la estructura del flamante primer finalista del torneo del KO.