«Nadie estaba de acuerdo con los cambios impuestos»

L.M. / Burgos
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12 meses con nombre propio | Agosto: Ana Bujedo. Esta estudiante de Enfermería encabezó las protestas que las alumnas iniciaron tras negarse al cambio que las obliga a realizar prácticas nocturnas y en fin de semana

Ana Bujedo, estudiante de Enfermería. - Foto: Alberto Rodrigo

Un protagonista por cada mes. Una historia de éxito, de superación o de lucha detrás de cada rostro. Representan a muchos más, a todos los hombres y mujeres que llevan el nombre de Burgos por bandera y que nos mejoran como sociedad. '12 meses con nombre propio' es el anuario humano de Diario de Burgos de este 2023. En agosto el protagonismo es para... Ana Bujedo.

En toda la historia de la Universidad de Burgos (UBU), las protestas a pie de facultad por parte de los alumnos se podrían contar con los dedos de la mano. A pesar de los escasos -casi nulos- precedentes, las estudiantes de Enfermería decidieron plantarse y mostrar su rechazo a la modificación que regula sus prácticas académicas tanto en el campus como en el Hospital Universitario de Burgos (HUBU).

La nueva norma contempla que las prácticas «podrán ser de mañana, tarde o noche en jornadas y turnos similares a los establecidos por las distintas unidades clínicas concertadas», sin especificar ni las horas ni los días, a diferencia de la anterior, de mayo de 2018, donde este mismo apartado contemplaba que «podrán ser de mañana o tarde en jornadas de 7 horas diarias de lunes viernes durante el periodo lectivo».

Esta variación, inédita desde que se empezó a impartir el grado, hizo que Ana Bujedo, estudiante del grado, no se lo pensara dos veces. «Aunque la notificación nos llegó en julio, rápidamente tratamos de organizarnos y celebrar una asamblea», explica. Ella, junto al resto de compañeros y compañeras de clase y de estudios, se concentraron el primer día de curso frente a la facultad de Ciencias de la Salud, para posteriormente mostrar su rechazo a las puertas del HUBU.

Es imposible conciliar, ya no solo la vida laboral para la gente que estudia y trabaja, sino en aspectos personales o familiares»

Aunque los principales afectados son los alumnos de 4º, ya que ese año solo realizan prácticas, hubo unanimidad a la hora de protestar. «Nos sorprendió mucho la movilización estudiantil. Es evidente que nadie estaba de acuerdo con los cambios», confiesa Bujedo, que insiste en que el nuevo calendario impuesto «impide conciliar, ya no solo la vida laboral para los jóvenes que estudian y trabajan, sino en aspectos personales o familiares», denuncia.

Tras un encuentro que se prolongó durante cerca de 2 horas con representantes de la UBU y del propio Sacyl, finalmente los universitarios tuvieron que aceptar los cambios. «Si amplían plazas dentro del grado es normal que no cuadren los horarios anteriores», lamenta Bujedo. El primer rotatorio de prácticas -nada más arrancar el curso- incluyó turnos de fin de semana, festivos y noches, mientras que el segundo -en octubre-, quizás influenciado por la numerosa manifestación de alumnos frente al HUBU, dejó libre el festivo del 12 de octubre. «Se lo agradecemos, pero no nos vale. Queremos por escrito y firmado que no vamos a incluir esas jornadas o esos horarios», indica.

De cara a la Navidad volverán a trabajar en base a esa nueva normalidad impuesta, aunque Bujedo cree que los ánimos no se han calmado. «Se trata de un conflicto en standby que resurgirá en mayo cuando los estudiantes de 3º vean la que se les viene encima», sentencia.