Daños colaterales para el Directo: accidentes y demoliciones

L.N. / Aranda
-

En los últimos años han descarrilado al menos cinco trenes y se han demolido varias estaciones

Descarrilamiento del tren bobinero en el verano de 2018. - Foto: Jesús J. Matías

El tiempo pasa y la promesa eterna del Directo no ve la luz. Todo lo contrario. Se topa con la cruda realidad: cinco accidentes desde 2009 (dos de pasajeros y tres de mercancías), varios desprendimientos graves de rocas que invaden las vías y el desmantelamiento de más de media docena de estaciones, como la de Gumiel de Izán en 2018, la de Bahabón de Esgueva en 2019 o la de Lerma en 2021.

Así, a base de derribo y abandono se ha ido borrando la huella física del Directo en Burgos, la de una línea maltratada durante los últimos compases de su vida útil por parte del Estado y cuya falta de mantenimiento provocó varios descarrilamientos. El 6 de febrero de 2009, el Talgo que cubría el trayecto Madrid-Aranda-Burgos se salió cuando hacía su entrada en Aranda. Por suerte, no hubo que lamentar desgracias personales ni daños de consideración.

Justo un año después, el 21 de febrero de 2010, se produjo otro accidente. Esta vez, entre Fontioso y Bahabón de Esgueva por un desprendimiento de rocas. El maquinista y uno de los cuatro pasajeros resultaron heridos de carácter leve. Pero el daño mayor fue, sin duda, para la línea, que poco después recibiría la puntilla. Tras este incidente, en el que el tren quedó varado, con los vagones descarrilados y la locomotora recostada sobre el talud de la trinchera a sólo 10 metros de la entrada al túnel, llegó la supresión del servicio. Lo que vino después alcanzó tintes surrealistas con viajeros que compraban sus billetes de tren a Madrid pero que tenían que viajar en taxi o bus.

A ello se suman tres descarrilamientos de trenes bobineros. Uno en agosto de 2018, cuando ocho vagones quedaron volcados al salir de los raíles, que se encontraban literalmente en el aire y las 36 bobinas de acero para las empresas arandinas tuvieron que viajar por carretera. Los otros dos se registraron en 2023. El primero sucedió en abril entre Sarracín y Cogollos y la línea quedó inoperativa 10 días. Y el segundo, en octubre, ocurrió a escasos metros de lo que fue la estación de Oquillas. Sí, en pasado. Porque la provincia acumula varias demoliciones, como las de Villamayor de los Montes, Cogollos o Sarracín.

La ristra de problemas se completa con los recientes desprendimientos de grandes rocas en Miraflores de la Sierra o Bustarviejo, lo que la Plataforma por el Directo achaca a falta de mantenimiento. Mientras, una de las grietas del túnel de Somosierra supera los 140 metros, según el estudio de Icyfsa.

Una 'buena' noticia. Entre tanta penuria, en diciembre llegó algo de esperanza con el acuerdo entre el Ayuntamiento arandino y Adif para mantener las dos vías del Montecillo y mejorar el acceso por el ramal al polígono industrial. Además, Sonorama quiere fletar un tren los días del festival. Y la operadora Medway ha mostrado su interés por explotar el Directo. La reivindicación continúa.