La sangría demográfica se para en 200 municipios burgaleses

ROBERTO E. MAESTRO / Burgos
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Grandes localidades como Arcos, Quintanadueñas, Villagonzalo o Ibeas se estancan, y algunas más alejadas de Burgos capital como Villarcayo, Lerma, Belorado, Briviesca, Salas, Medina o Valle de Mena logran aumentar su número de vecinos

En Buniel tienen población joven y los nacimientos están asegurados. - Foto: Jesús J. Matías

La sangría de población que se vivió hace un tiempo en el medio rural parece que se ha logrado frenar y muestra de ello se encuentra en que hasta 199 municipios han conseguido ganar o mantener habitantes en el último año, según refleja el censo de población de 2023 en comparación con el de 2022. En cambio, otros 172 pierden vecinos.

El medio rural demanda más servicios y posee múltiples necesidades para que más gente pueda quedarse a vivir, como a diario denuncian en este periódico los diferentes alcaldes y vecinos de la provincia. Sin embargo, múltiples municipios han conseguido cambiar ahora la tendencia de las últimas décadas y eso invita al optimismo.

Más allá de Burgos (1.388), Aranda de Duero (447) y Miranda de Ebro (371), otros grandes municipios también han mejorado sus cifras. Así ocurre con Briviesca, que gana 40 vecinos y llega a los 6.401; con Salas de los Infantes, que suma 20 y alcanza los 1.986; o con Lerma, donde hay 19 empadronados más que hace un año y ya son 2.595. Y si se habla de frenar la despoblación, nadie se puede olvidar de Belorado, que cuenta hasta con un concejal de repoblación, y gracias a sus diversas iniciativas ha sumado 16 vecinos y llega a 1.799.

Las buenas noticias también se extienden hasta Merindades, donde sus tres grandes localidades incrementan considerablemente su censo. En Villarcayo destacan al sumar hasta 92 habitantes más y superar así la barrera de los 4.000 (4.010), mientras Valle de Mena gana 55 (4.089) y Medina de Pomar otros 22 (5.853).

Pero si en los últimos años había una zona que no paraba de crecer esa era el Alfoz de Burgos. Un buen puñado de localidades experimentaron en muy poco tiempo un gran aumento de vecinos y, en consecuencia, se multiplicaron sus infraestructuras. Guarderías, colegios, restaurantes, polideportivos o piscinas han llegado poco a poco a todos esos rincones para que a quienes allí residen no les falte ningún servicio. Sin embargo, muchos alcaldes ya han advertido en los últimos tiempos que su época de 'agrandarse' ha pasado y ahora les toca mantener la población. Y eso ya se puede comprobar en el censo de este año, donde apenas hay variaciones con respecto al anterior.

Contra la tendencia al alza a la que estaban acostumbrados, en Arcos de la Llana han perdido 12 vecinos (para quedarse en 1.826); en Quintanadueñas, 19 (2.182); en Ibeas de Juarros, 6 (1.417), o en Cardeñajimeno, 9 (1.197). Mientras, en el caso de Villagonzalo Pedernales se ha logrado un aumento de 6 habitantes (1.872), pero ya no se trata de ese aumento de hace un tiempo donde se sumaba un centenar de personas al año.

Otras zonas del entorno de Burgos todavía mantienen el pulso por ganar población, como ocurre por ejemplo en Villalbilla de Burgos, que gana 34 vecinos, o Cardeñadijo, que añade otros 29. Así, aunque en algunos puntos del Alfoz sí se continúan construyendo nuevas viviendas y llegando nuevos vecinos, ya no se detectan esos crecimientos tan rápidos.

Las mayores subidas. El mayor porcentaje de subida se encuentra en Padrones de Bureba con un 46,8%, al ganar 22 vecinos y llegar a los 69. Sin embargo, este se trata de uno de los pueblos que aparecen en el listado del Instituto Nacional de Estadística por aumentos sospechosos del censo de cara a las elecciones. Es decir, se detectaron empadronamientos únicamente para votar en mayo.

En Carazo 'engordó' el padrón un 36,7% gracias a contar con 11 vecinos nuevos, mientras que en Tamarón lo hizo en un 34,1%, con 15 habitantes más. En Santibáñez del Val también han crecido con otros 15 empadronados, lo que supone un 26,3%. La alcaldesa, Ana María García, expone que se debe a diversas razones. «Muchos jubilados jóvenes se han venido aquí a vivir y también personas que teletrabajan y querían escapar de las ciudades», afirma la regidora. El fuego del Arlanza de 2022 afectó especialmente al pueblo y ha provocado que aumenten los censados, al igual que «varias herencias» han animado a acudir más. Fontioso (24,4%) y Mambrillas de Lara (17%) completan este listado de los mejores resultados.

Entre los pueblos que han ganado más de una veintena de habitantes se encuentran Rabé de las Calzadas, Merindad de Sotoscueva, Carcedo de Burgos, Buniel, La Puebla de Arganzón, Quintanilla Vivar, Merindad de Río Ubierna o Condado de Treviño. «Se venden todas las casas que se ponen en el mercado y contamos con una población muy joven que asegura tener nacimientos», expone Jesús Díez, alcalde de Buniel. Además, en la localidad se ha vendido recientemente un bloque de apartamentos y han llegado nuevas familias. Eso sí, lamenta la falta de vivienda.

Por contra, los que más vecinos pierden son Peñaranda de Duero (40), Quintanar de la Sierra (28), Sasamón (25), Caleruega (21) y Vilviestre (20). En cuanto al porcentaje de caída, se nota especialmente en Sordillos (19,2%), Araúzo de Torre (13,5%) y Cantabrana (12,5%).