Marian Peña

Observando al Mundo

Marian Peña


Pantallas, cerebro y educación

20/12/2023

Cada vez hay más estudios que demuestran los daños que causa en el cerebro humano el uso de las nuevas tecnologías, especialmente cuando se abusa de ellas o cuando quienes las utilizan son niños o adolescentes. Según explican los expertos en la materia, un acceso demasiado temprano, o un uso inadecuado de pantallas y dispositivos tecnológicos puede afectar gravemente al desarrollo cerebral y ser la causa de adicciones y problemas relacionados con la salud mental y la socialización de los más jóvenes. 

Por todo ello, me parece positivo que la ministra de Educación no haga oídos sordos a la preocupación de muchos padres, dé un primer paso y ponga sobre la mesa la necesidad de alcanzar un consenso entre las comunidades autónomas para aprobar una ley que prohíba el uso de los móviles dentro de las aulas. Países como Reino Unido, Francia, Países Bajos o Italia impiden ya el uso de estos teléfonos en los centros de primaria y secundaria, por entender que perjudican el rendimiento académico, la salud mental y agravan problemas como el acoso escolar. En nuestro país, solo tres comunidades lo hacen, el resto, incluida Castilla y León, deja el asunto al criterio de cada centro, que lo regula a través de reglamentos internos de convivencia y funcionamiento que ponen reglas para su uso que, en la mayoría de los casos, la realidad demuestra que los alumnos incumplen. De esta manera, en los últimos tiempos vemos como se van incrementando problemas como la disminución de la comprensión lectora, el acoso online o el acceso a la pornografía a edades cada vez más tempranas, que se asocian directamente con el uso inadecuado de estos dispositivos.

Ahora bien, de nada servirá una Ley de esta naturaleza si no va acompañada de otras medidas dentro y fuera de las aulas. La primera, la introducción escalonada y siempre bajo la supervisión familiar del contacto con estos dispositivos; así como una mayor y mejor educación, por parte de profesores y padres, para que los más jóvenes aprendan a hacer un uso responsable y a discriminar entre la información de todo tipo que inunda las redes. El objetivo, lograr que sean ellos los que dominen la pantalla y no ella la dueña absoluta de su atención.