«Me gusta gritar los goles. No me guardo nada»

ÁLVAR ORTEGA / Burgos
-

ENTREVISTA | Joaquín Panichelli llegó al Mirandés en agosto cedido por el Alavés para tener minutos en el fútbol profesional y en apenas unos meses ha conquistado a Anduva con su carácter. «Soy muy pasional», reconoce. Lleva 7 goles en 15 partidos

Joaquín Panichelli, delantero del Mirandés cedido por el Alavés. - Foto: Luis López Araico

«¿Ha salido ya Panichelli?». Dos pequeños aficionados rojillos esperan en las puertas de Anduva preguntando a cualquiera que sale del estadio por uno de los delanteros de moda de la Segunda División. Es mediodía, acaban de salir del colegio, pero antes de ir a casa a comer quieren un autógrafo del argentino, que les atenderá con una sonrisa. Joaquín Panichelli (Córdoba, Argentina, 2002) llegó cedido del Alavés hace unos meses para tener minutos y 15 jornadas después ya lleva siete goles y se ha ganado la renovación con el club babazorro hasta 2029. Es uno de los nombres propios de la temporada y uno de los nuevos ídolos de Anduva, al que ha conquistado con su carácter. «Soy muy pasional», reconoce. 

Sonrisa de oreja a oreja. Intuyo la respuesta, pero ¿cómo se encuentra?
La verdad es que muy bien. Vine buscando minutos y una continuidad que por una u otra cosa no había podido tener en el Alavés. Se están dando las cosas tal y como me las imaginaba. Tanto por los números como por los resultados y las sensaciones.

Que suceda todo tal y como se lo imagina, ¿es habitual en el mundo del fútbol?
No tanto. Yo me imaginaba teniendo minutos, siendo titular, jugando, metiendo goles... pero hasta que no pasa no terminas de estar completo. Venir y que se dé tal cual es algo increíble. Y, sobre todo, es importante que el equipo esté bien. A mí no me sirve de nada hacer dos goles y que perdamos 4-2. Eso no sirve de nada, así que es un combo ideal que el equipo también vaya bien.

Joaquín Panichelli llegó en verano al Mirandés cedido por el Alavés y en apenas unos meses ha conquistado a Anduva con su carácter. «Soy muy pasional», reconoce.Joaquín Panichelli llegó en verano al Mirandés cedido por el Alavés y en apenas unos meses ha conquistado a Anduva con su carácter. «Soy muy pasional», reconoce. - Foto: Luis López Araico

Retrocedamos al verano, ¿cómo surge la oportunidad de llegar a Anduva cedido por el Alavés?
Yo fui a hacer la pretemporada en Vitoria sin tener demasiado claro si me iba a quedar o me iba a ir. Kike (García) se quedó, vino el 'búfalo' (Asier Villalibre) y yo iba a ser el tercer delantero... o el cuarto porque sabía que estaban buscando a otro jugador. Entonces hablé con mi representante y aparecieron opciones. Entre otras que había de Segunda, estaba el Mirandés. Nos juntamos a comer con el director deportivo, Alfredo (Merino). Me comentó lo que era el club y lo que tenían pensado para mí. Con mi representante lo pensamos y tomé la decisión. Di el paso de bajar de categoría. En Primera quizá estás acostumbrado a los mejores equipos, los mejores estadios y el mejor nivel. Retrocedí un paso para poder avanzar dos y por ahora está siendo así.

Di el paso de bajar de categoría. Retrocedí un paso para poder avanzar dos»

¿Tuvo entonces dudas de si salir o quedarse en el Alavés?
Siempre tuve miedo de cortar el proceso que estaba viviendo en el Alavés. Salir me generaba cierta incertidumbre. Llevaba dos años en el club y no estaba pudiendo jugar, pero confío en los procesos. Venir acá era cortarlo porque allí conocía a todo el mundo y aquí a nadie. Tenía ese temor, pero el salto se está dando bien. Acá me encontré con un club, un equipo y una afición increíbles. Es otra experiencia y la estoy disfrutando a pleno. Llegará un momento en el que no se den las cosas, entonces habrá que ser fuertes de cabeza y seguir trabajando.

¿Habló con alguien en especial antes de decantarse por la oferta del Mirandés?
Pues justo el día en el Carlos Martín llegó al Alavés yo salgo del club. Igualmente, fui a saludar a varios compañeros y hablé con él. Charlamos mucho, pero ya había comentado con gente del club lo que era el Mirandés. Sobre todo había hablado con Jon Guridi, que había estado aquí dos años. Me habló muy bien del club y de que este era el sitio ideal para vivir este proceso. Me dejé llevar por esas cosas para tomar la decisión y salir cedido.

Imagino que valoró los pros y los contras de cada club, ¿cuáles fueron los pros que diferenciaban al Mirandés?
Lo cierto es que había otras opciones que, en cuanto a nombre y plantilla, eran mejores que la del Mirandés, pero aquí sabía que si demostraba que estaba capacitado para ello, iba a tener la continuidad de ser titular y de jugar 90 minutos. Eso era lo principal para mí.

A mí no me sirve de nada hacer dos goles y que perdamos 4-2»

Anduva se ha encontrado un jugador muy temperamental, emocional, que vive los partidos al máximo. 
El fútbol ahora es mi fuente de trabajo y podría seguir siéndolo en un futuro, pero más allá de eso, a mí me encanta este deporte. Siempre jugué por la pasión y lo económico luego puede que venga de la mano. Siempre prioricé jugar, el reconocimiento es secundario. Por eso en la cancha, cuando hay un gol mío o de un compañero me pongo muy contento. Lo vivo así. La gente lo nota (ríe).

Sea celebrando o lamentándose, en las fotografías siempre suele ser protagonista.
Es que me gusta gritarlo. No me guardo nada porque nunca sabes cuándo llegará el próximo gol. Ahí me saco toda la bronca (ríe).

En octubre renovó con el Alavés hasta 2029, ¿piensa en su futuro en Vitoria?
Ahora no. Al ser muy pasional no puedo estar acá en Miranda pensando en el Alavés. No lo siento así. Desde que entré el primer día cambié el chip. Sé que en un año se supone que tengo que volver al Alavés y lo quiero hacer de la mejor manera hasta entonces, pero no hay forma de que yo esté entrenando y jugando en el Mirandés pensando en el Alavés.

Sergio Camello, Raúl García de Haro, Carlos Martín... ¿Tuvo en cuenta la lista de delanteros que han dado un paso adelante en Miranda a la hora de salir cedido?
Sí, claramente. Al principio también pensaba 'che, aquí hay cierta presión al ser el nueve', pero en ese almuerzo que tuve con Alfredo Merino él ya me dijo que me fijase que es un buen club para jóvenes. Me puso esos ejemplos. Yo lo tenía en cuenta porque, casualmente, el primer partido en el que fui convocado con el Alavés fue acá en Anduva. Fue Mirandés uno, Alavés cuatro. Obviamente, cuando son tantos los ejemplos de delanteros que han funcionado aquí, te incita a pensar que por algo es.

Tenía opciones que, por nombre y plantilla, eran mejores que la del Mirandés, pero aquí sabía que iba a tener la continuidad»

Con apenas 21 años se rompió el cruzado y el curso pasado casi no dispuso de minutos, ¿también le ha servido llegar al Mirandés para dejar aquello atrás?
Sí. Aquello fue raro. Me lesioné en el mismo día que el Alavés asciende a Primera. En el momento no sabía que era el cruzado. Pensé que había sido un movimiento malo y ya, al poder caminar y trotar no pensaba que sería eso. Después en el vuelo, hablando con los fisios, ya me dijeron que seguramente fuera esto, pero me gusta la frase de que no hay mal que por bien no venga. A mí me faltaba desarrollarme para lo que es el fútbol profesional y tomé esos seis meses para mejorar en ese sentido y ponerme objetivos a largo plazo. Lo tomé como una ganancia. Ya pasó. Quedó atrás y por suerte nunca tuve ninguna recaída ni ningún tipo de molestia.

¿Cómo es la relación con su entrenador, Alessio Lisci?
Con Alessio, todo muy bien desde el primer momento, la verdad. Yo llegué un martes y ese sábado, contra el Málaga, ya me puso de titular. Entonces ya sentí su confianza y, desde chico, a mí me gusta devolverlo. Siento que quedo en deuda, en este caso con él. Me gusta esforzarme al máximo, me ha pasado en todos los clubes en los que estuve. Además Alessio me está enseñando cosas que quizá todavía no tenía tan claras. Estoy muy agradecido con él.

Ya lleva siete goles en 15 jornadas de liga, ¿se atreve a ponerse alguna cifra de goles como reto personal?
Desde el último tiempo siempre me interesó mejorar en los diferentes aspectos del juego y servir al equipo. Cada vez que entro a la cancha intento ser el mejor y si después viene el gol, mejor todavía. Por suerte este año ya son siete goles y eso te marca el camino como delantero. Obviamente si eres atacante hay que cumplir con esa cuota goleadora... ¿Y hasta dónde? Siempre dije que me gustaría alcanzar los dos dígitos. Los diez goles.

Está cerca y solo llevamos 15 jornadas. Le quedan unas cuentas para lograrlo.
Queda poco, sí. Objetivos cortos. Cuando lleguemos a los diez goles me plantearé nuevos objetivos.

Guridi me dijo que este era el sitio ideal»

Unos se lo creerán más y otros menos, pero la realidad es que en este momento el Mirandés es quinto, ¿dónde está el techo de este equipo?
Está claro que en un principio nadie se esperaba estar donde estamos porque se arrancó con falta de jugadores. Pero lo dije, lo pienso y lo intento trasmitir. Desde la humildad, sabiendo el equipo que somos y cuál es el principal objetivo, que lo tenemos claro todos, tenemos la capacidad y la calidad de ir a competir a cualquier estadio. Ganaremos, perderemos o empataremos, pero sé que siempre vamos a competir. Y en Anduva podemos ganar a cualquiera. Esa es la clave de este equipo.