Enresa desembarca en Garoña para su desmantelamiento

A.C. / Garoña
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El presidente de la firma pública, José Luis Navarro, ha asegurado hoy en la central que Enresa cuenta con los medios técnicos y humanos para "asumir el reto con garantías". El desmantelamiento costará 475 millones de euros.

De derecha a izquierda, Manuel Rodríguez, José Luis Navarro, Miguel Ángel Cortes y Manuel Ondaro - Foto: A.C.

Enresa ha asumido esta manaña de manera oficial la titularidad de la central nuclear de Santa María de Garoña para comenzar a partir de mañana mismo la primera fase de desmantelamiento de las instalaciones del Valle de Tobalina, en las que Nuclenor ya viene realizando trabajos de predesmantelamiento desde 2020. El presidente de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos, José Luis Navarro, ha reiterado tras la firma ante notario de la transferencia de la planta, que el proyecto "supone un gran reto para la empresa pública para el que estamos preparados", loando la experiencia y capacidad de la plantilla de Enresa que ya se ha enfrentado al desmantelamiento de Vandellós I (Tarragona), un reactor experimental del CIEMAT y desde 2010 al de la central José Cabrera en Zorita (Guadalajara).

Los trabajos que se realizarán en los próximos tres años serán fundamentalmente la carga del combustible gastado en 49 contenedores que con su blindaje impiden cualquier salida de la radiactividad al exterior y que se depositarán en el Almacén Temporal Individualizado, dos grandes losas sísimicas de hormigón a la intemperie, construido en la planta desde 2017. Asimismo, se llevará a cabo el acondicionamiento del edificio de las turbinas como edificio auxiliar y de logística, que durante el desmantelamiento se convertirá en el centro de acondicionamiento de los residuos radiactivos de media, baja y muy baja actividad que se generen. Ambas tareas se ejecutarán de forma simultánea.

"Desmantelar las instalaciones nucleares que han cesado su actividad forma parte del servicio público esencial que Enresa presta a la sociedad española", ha subrayado Navarro, asegurando que se hará con "profesionalidad, rigor, seguridad y transparencia". Para ello, el presidente de Enresa destacó el equipo humano con el que contará el proyecto, que está formado por más de 30 personas de plantilla de Enresa y unas 70 de Nuclenor, a las que se unirá el personal de otras empresas especializadas contratadas que colaborarán en el proceso. En total, durante la primera fase del desmantelamiento (2023-2026), se alcanzarán los 350 empleos directos.

Para facilitar la participación de las empresas del entorno de Garoña en las licitaciones necesarias para el desmantelamiento, Enresa viene colaborando con la Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos (FAE) para proporcionar información a las empresas interesadas. Así, en 2021 FAE y Enresa organizaron un evento informativo. Además, Enresa viene informando anualmente a FAE de las licitaciones previstas.

En la segunda fase de desmantelamiento, para la que Enresa ha de obtener una nueva autorización del Consejo de Seguridad Nuclear, que aún no se ha solicitado, se culminará el proyecto con actividades como el desmantelamiento final de los edificios de carácter radiológico, así como los trabajos de descontaminación, desclasificación y demolición hasta finalizar con la restauración del emplazamiento y la devolución de los terrenos a Nuclenor. El plazo estimado para desarrollar el proyecto es de, aproximadamente, diez años, ha explicado Navarro, tres para la primera fase y siete para la segunda, aunque esta planificación puede experimentar variaciones porque para Enresa "siempre prima la seguridad sobre el programa", ha matizado.

Navarro ha aludido también al coste total del proyecto de desmantelamiento, estimado en 475 millones de euros -al que se ha de sumar el coste del Plan de Combustible Gastado-, y ha recordado que Enresa mantendrá su compromiso con los entornos en los que desarrolla su actividad y que seguirán cobrando compensanciones por los residuos radiactivos, así como recibiendo el 50% del coste de proyectos de desarrollo local, destinados a generar actividad económica. En concreto, ha detallado como "desde 2016 hemos ayudado a 11 municipios de Burgos y Álava al desarrollo de más de 42 proyectos, que han permitido la creación de 95 empleos y su alcance ha beneficiado a 4.911 personas".

Durante su intervención, José Luis Navarro estuvo acompañado por el director de la central nuclear, Miguel Ángel Cortés, el director de Operaciones de Enresa, Manuel Rodríguez Silva, y por el director del desmantelamiento de Garoña, Manuel Ondaro. Otro de los aspectos destacados por Navarro fue el de la transparencia. El máximo responsable de Enresa ha asegurado que "proporcionaremos información constante de la evolución del proyecto, tanto a las instituciones como a la sociedad en general". Además, ha anunciado la creación en la central de un nuevo centro de información sobre el desmantelamiento, que podrán visitar estudiantes y ciudadanos interesados en el proyecto que ahora inicia Enresa.

(Más información, en la edición impresa de Diario de Burgos de mañana jueves)