Japón tiene una bomba

Diego Izco (SPC)
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Lleva sin perder desde marzo y sus figuras (Kubo o Mitoma) triunfan en las grandes Ligas europeas

El jugador de la Real Sociedad Takefusa Kubo es una de las estrellas niponas - Foto: AFP7 vía Europa Press

El 'Proyecto Blue Lock' es un cómic (posteriormente trasladado a televisión) de enorme éxito en Japón con un guion muy futbolero: la Asociación Japonesa organiza una competición entre los 300 mejores futbolistas del país con un objetivo concreto, encontrar y formar fieramente al delantero perfecto para conquistar la Copa del Mundo. Y si una vez la selección de Oliver Atom derrotó a la de Karl-Heinz Schneider en la pequeña pantalla… y luego sucedió en la realidad en el Mundial de Catar, ¿por qué no pensar en Japón como en un posible gigante futbolístico, sobre todo viendo su racha de resultados, el momento de sus figuras y los éxitos que está recogiendo de su trabajo formativo?  

De entrada, las caras más visibles del fútbol nipón ya juegan hace tiempo en las mejores Ligas del planeta. En 1998, cuando se clasificaron para su primer Mundial, todos los convocados jugaban en la J-League; en la última cita, la de Qatar'22, 20 de los 26 citados por Moriyasu militaban lejos de su país. Había más jugadores en la Bundesliga (ocho) que en la J-League. 

La generación

Hoy, el número uno del país es Takefusa Kubo (22 años) y su temporada en la Real Sociedad lo sitúa como uno de los mejores a su edad y en su puesto. Cinco goles y tres asistencias en la 23/24 y una trayectoria ascendente que no supieron leer ni el Barça (estuvo cuatro años en la cantera azulgrana) ni el Real Madrid (tras varias cesiones, terminó vendiéndolo a la Real por 6,5 millones de euros). 

Kaoru Mitoma (26 años) es una de las revelaciones de la Premier League. El atacante del Brighton, que pagó al Kawasaki tres millones de euros por su fichaje (se ha revalorizado hasta los 50) suma tres goles y tres asistencias en Inglaterra y siete tantos en apenas 18 partidos internacionales con Japón. También destacan otros como Kamada (Lazio, 27 años), un mediocentro con un despliegue físico descomunal que fichó el Eintracht por 1,60 millones y hoy está valorado en casi 30; o Tomiyasu (Arsenal, 24), lateral derecho que le cuestiona la titularidad a Ben White; o Doan (25), extremo derecho del Friburgo; o Ito (24), central del Stuttgart; o Furuhashi (28), delantero centro del Celtic; o Itakura (26), central del 'Gladbach; o Endo (29), pivote del Liverpool… La nómina ya no pertenece a una selección que era solo físico y disciplina y se mostraba inofensiva en área ajena y muy inocente en la propia. Su sorprendente concurso en la última Copa del Mundo (tumbó a Alemania y a España en primera fase y estuvo a punto de cargarse a Croacia, que ganó en los penaltis) fue solo un paso más allá de lo que se amagó en Rusia'18, cuando tenía contra las cuerdas a Bélgica (2-0) en octavos y se dejó remontar en los últimos 25 minutos. Su última derrota data del 28 de marzo (2-1 en Colombia). Desde entonces, seis victorias con goleadas a El Salvador (6-0), Perú (4-1), Alemania (1-4), Turquía (2-4) o Canadá (4-1). La maquinaria de los 'samuráis azules' cabalga a toda velocidad. 

Un plan

Japón está recogiendo los frutos del 'Proyecto ADN', que arrancó en 1992 con la profesionalización de la J-League. Se trata de una idea basada en la Premier League que se centra en la formación de entrenadores (obligados a realizar intercambios en el fútbol europeo), academias, continuas evaluaciones a futbolistas, observación minuciosa del trabajo de cantera de otras Ligas y grandes clubes... 

Asimismo, ha invertido mucho dinero en programas juveniles como el Trofeo Príncipe Takamado, una competición sub'18 que cuenta con el apoyo del Programa Forward de la FIFA y que solo este curso llevó a 25 jugadores a la J-League y a 32 a las categorías inferiores de la selección. ¿El objetivo? Estar entre los cuatro mejores del mundo en 2030 y «ganar el Mundial antes de 2050». Así está escrito en los primeros párrafos del proyecto.