Amor, también al patrimonio

A.C. / Rioseco
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La Fundación del Monasterio de Rioseco comienza a impulsar este espacio para celebrar uniones religiosas o civiles en busca de promoción y nuevos ingresos para poder seguir restaurándolo. Ana Nieto y Aitor Sainz Maza se casan allí el 21 de septiembre

Ana Nieto y Aitor Sainz Maza ante el icónico claustro del monasterio de Santa María de Rioseco, donde se casarán en septiembre.

Las invitaciones  están a punto de salir, aunque prácticamente los 150 invitados ya han sido avisados. Recomendación: zapatos cómodos, pero a ellas les ofrecerán salvatacones. Ese día apenas robará tiempo el móvil, porque allá arriba reina la paz absoluta, la que da estar prácticamente sin cobertura de datos y telefonía. Allá arriba, muchas veces, el tiempo se detiene. Aitor Sainz Maza y Ana Nieto, ambos de 29 años, se casarán en el monasterio de Santa María de Rioseco el 21 de septiembre. Están casi entre los pioneros porque la primera boda en el monasterio se ofició en mayo pasado. La primera después de 60 años.

Ana y Aitor ya tienen todo hilado. Cuando él le pidió que se casaran en su acantilado preferido no hubo dudas sobre la respuesta tras más de una década de noviazgo, ni tampoco sobre el lugar. Él, natural de Quisicedo, bromeó con casarse en la ermita de San Bernabé en Ojo Guareña. Ella, de Villarcayo y voluntaria del monasterio desde 2012, eligió Rioseco. «Ganó por goleada», admite Aitor, quien considera que el monasterio «es un sitio tan bonito que con poco es fácil que todo salga bien». Ana sabe que, aunque la iglesia esté desposeída de sus retablos y de todo adorno, es «espectacular gracias a la luz». Ese día también sonará el órgano.
Aún están decidiendo donde ofrecerán el cóctel tras la ceremonia, si en el claustro principal o en la zona del jardín renacentista. La carpa para los comensales se ubicará en el claustro de la hospedería del monasterio.

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Aitor mira y vuelve a mirar el césped recién resembrado en el claustro principal. Irá a cuidarlo y regarlo durante el verano. A él, ganadero y empleado en una gestoría, también le ha fichado la Fundación del Monasterio de Rioseco para colaborar en la contabilidad. Y es precisamente para sumar ingresos y seguir recaudando fondos encaminados a la restauración del cenobio para lo que este mes la fundación ha empezado a promocionar la celebración de bodas religiosas o civiles. Ya ha habido varias solicitudes de información de cara a 2025.

A Ana le parece «estupendo todo lo que sea una promoción turística y de frutos económicos para que el monasterio siga estando en pie». La fundación ha establecido una cuota de 3.000 euros en el caso de que los novios quieran exclusividad y ese día se tenga que cerrar a las visitas. Julio y agosto están excluidos de estas celebraciones.  Quienes permitan que a lo largo del día puedan entrar turistas tienen una cuota de 2.000 euros, si cuentan con menos de 100 invitados y de 2.500, si son más. Se les pondrán medios para evitar que los visitantes accedan a la iglesia durante la ceremonia o a la zonas que ocupen en cada momento, pero los turistas dispondrán del resto del recinto.

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