Elena García

Tribuna sanitaria

Elena García


Lo normal

06/12/2023

Ahí es donde normalmente nos encontramos más a gusto. Encajando en 'lo normal'. Ser diferente puede ser voluntario o no. Pero es una realidad. Lo que no debe ser es excluyente.

El sistema nos quiere igualar, porque ahí se aplica mejor el orden y el control. Todavía se tiende a estandarizar y no tener en cuenta particularidades de género, raza, edad, … Y además individualizar es más caro. Pero es un error porque así se pierde la exclusividad que aportamos cada persona. Somos únicos. Lo dicen también nuestros genes. Y hay cosas que, si no haces tú, nadie más las va a hacer ASÍ. 

Nuestras capacidades cambian a lo largo de la vida. Influenciados por el ciclo natural, por los ambientes, por los estados de salud y enfermedad que nos afectan, por las vivencias y relaciones personales, por nuestro aprendizaje, nuestra profesión, por nuestros viajes… Somos todo eso. Y también lo que perdemos. Cambiamos, nos adaptamos, evolucionamos. Podremos vernos a veces limitados y discapacitados para hacer, bloqueados. Esto nos ayuda a ponernos en el lugar de quien lo esté sufriendo.

Lo primero siempre es conocer y reconocer el problema y las necesidades. Y también las capacidades. Y luego pedir ayuda, desarrollar estrategias mentales, apoyos, redes humanas, cambiar el entorno, generar soluciones, abrazar la tecnología.

Se tiene cierto temor a no usar las palabras adecuadas para describir este concepto, pero es importante reconocer la existencia de personas con necesidades especiales y con discapacidad, en distintas áreas y grados. Hay un debate social sobre cómo definirlo. Decir 'personas con diversidad funcional', podría referirse al conjunto de la sociedad porque todos somos distintos y con diferente capacidad de hacer. Probablemente existe una buena intención de no ofender, sin embargo, no ayuda negarlo en la semántica y tener que reclamarlo luego en la legislación y en la sociedad. El enfoque social es muy importante. Salir del objetivo de la productividad y el rendimiento. Y centrarse en el ser humano. La vida tiene sentido en sí misma, sin necesidad de cuantificarlo. Para hacer o no. Para SER.

Las personas con discapacidad necesitan que se observen sus derechos, recogidos en una ley de dependencia desarrollada en recursos económicos y humanos. 

La sociedad debe reconocer el valor de dispensar unos cuidados expertos, en equilibrio con el logro de su mayor nivel de autonomía. Porque es la base de la dignidad humana, valerse por sí mismo. Con el mismo objetivo que todos: estar sano, para llevar una vida plena y activa. 

Por tanto, el apoyo está dirigido a poder ser y tener una vida 'normal'. O 'especial'. Y llegar hasta donde se quiera llegar.

Y aunque no es correcto decir 'personas con capacidades diferentes', yo insisto en que las tienen. Porque me admira cada día observar el afrontamiento de quienes sufren una limitación, y logran niveles de superación que impresionan y que les hace únicos.