La quimera de la semana laboral de 4 días

G. ARCE
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Empresarios y sindicatos consideran que esta propuesta es "inviable" en el actual contexto. Para las organizaciones sindicales no es el momento de implantar la fórmula de 32 horas y apuestan por «recuperar el poder adquisitivo»

Las oportunidades de ocio, tiempo libre y conciliación de una semana laboral de 4 jornadas chocan con la organización de los tiempos de trabajo de las empresas. - Foto: Patricia González

Desde el pasado lunes y aprovechando la sucesión de cuatro festivos durante cuatro semanas, la ciudad de Valencia ha puesto en marcha una prueba piloto para ver los beneficios de la semana laboral de cuatro días, el anhelo de muchos trabajadores que, a la vista del entusiasmo que despierta entre la patronal y los principales sindicatos en Burgos, hoy parece más bien una quimera.

En la capital del Turia se trabaja de martes a viernes hasta el próximo 5 de mayo, a razón de 32 horas por semana y sin perder salario ni derechos por los festivos de ocio. La experiencia, impulsada desde el Ayuntamiento valenciano, servirá para testar los beneficios de este recorte de los tiempos laborales en la salud de los trabajadores, la conciliación de la vida profesional y familiar, la productividad de las empresas, el tráfico urbano o el consumo, entre otras muchas variables que entran en juego.

Valencia no ha inventado la pólvora, pues Reino Unido ya probó con éxito el recorte y otros países como Lituania, Nueva Zelanda, Alemania, Suecia, Islandia, Portugal o Japón han expresado su interés por la fórmula. En Navarra se está estudiando y hay otras comunidades autónomas que también quieren hacer la prueba.

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