Los Quijotes de La Presa

I.P. / Santillán del Agua
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Paco Ventura y Juan Carlos Gallego habitan en un espacio místico, de paz y creatividad que les permite dar rienda suelta a sus inquietudes culturales. No creen en el arte si no es para remover conciencias. Han crean un festival de teatro alternativo

Juan Carlos Gallego (i.) y Paco Ventura dan la espalda al río Arlanza que estos días baja bravío tras las lluvias de los últimos meses. - Foto: Miguel Ángel de la Cruz

Quién le iba a decir a Paco Ventura que un día, alcanzada ya la madurez, iba a volver al lugar donde creció como un solitario 'mowgli'. Después de décadas, este actor de los escenarios y de la vida se ha reconciliado con el Arlanza y ahora, junto a su compañero Juan Carlos Gallego, se despierta cada mañana con el sonido de pájaros y grillos y el murmullo que el agua bravía del río difunde con el viento como si fuera una orquesta de mil instrumentos. 

La Presa es hoy un espacio de encuentro alternativo, pero cuando Paco era un niño delgado y enfermizo era su cárcel, dice el mismo, y eso que hasta este rincón de Santillán del Agua llegaron sus padres, titiriteros que recorrían los pueblos de España con su carromato, por él, porque los médicos les recomendaron un lugar frío y seco que le curara de sus afecciones asmáticas. 

Y es que así, como una ventana con barrotes, recuerda él aquella casa, como un lugar que le ahogaba, pero del que salió un día para recorrer un camino que le ha devuelto al mismo lugar, pero donde ya es libre y puede volar, pueden volar los dos, Ventura y Gallego, dos quijotes que luchan contra la banalidad del mundo con lo mejor que saben hacer: alzar su voz desde las tablas de La Presa con un teatro diferente al convencional. 

Ventura reconoce que llamar al proyecto artístico La Presa tuvo dos motivaciones; la una obvia, porque así era conocido el lugar en toda la comarca, desde donde la gente iba en tropel a bañarse en verano, y la otra, simbólica en referencia a aquellos años de infancia en los que Paquito sentía ese lugar como una prisión. 

Las vidas de Paco y Juan Carlos  ha transcurrido por diferentes derroteros, pero ambos han sentido desde siempre la llamada de la cultura y en especial del teatro. Ventura de hecho recuerda que siendo hijos de artistas, el contacto con el teatro y el circo ha formado siempre parte de su vida, y con apenas cuatro años se subió a los escenarios en una obra escrita por su abuelo. Con 13 años, entró a formar parte del grupo de teatro La Hormiga, dirigido por Ernesto Pérez, vocación que compatibilizaba con distintos empleos, entre ellos el de técnico de Cultura del Ayuntamiento de la villa ducal durante algunos años; su despido le dio las alas para hacerse autónomo y dedicarse en cuerpo y alma a lo que quería, a ese «veneno del teatro que se me había metido dentro», dice, un mundo en el que se ha ido formando haciendo cursos y más cursos y subiéndose a las tablas.

Juan Carlos Gallego es andaluz, de Sevilla concretamente, pero asentado en Madrid durante muchos años, donde ha trabajado de todo un poco, desde camarero a teleoperador. En 2009 conoce a Paco, se traslada a Lerma y después a La Presa donde comienza a hacer lo que realmente había querido siempre, teatro y a encargarse de la parte técnica, pero no solo, porque también es un excelente fotógrafo, hace vídeos y tiene dos programas en la emisora Anda Onda Lerma.

Gallego cuenta que la idea de hacer algo para la gente en el espacio inutilizado a orillas del Arlanza  fue realmente suya, y juntando sus manos comenzaron a reformar tanto la vivienda como la zona donde había estado el bar de los padres de Paco, adecuando este para las representaciones teatrales, conciertos, talleres, exposiciones y otras manifestaciones culturales. Gallego reconoce que fue una aventura algo loca, «porque claro, también pensamos que quién iba a venir aquí en mitad de la nada y a la orilla del río», argumenta, mientras recuerda que desde 2015 llevan con el proyecto cultural, que se ha cimentado en los monólogos que desde 2018 pone en escena Paco. Fue ese año cuando crean la Compañía de Teatro La Presa. 

Internet les juntó y La Presa les ha hecho libres y ha impulsado su  carrera artística, de la que viven desde entonces, pero que no ha sido fácil; ambos recuerdan que al principio tuvieron que suspender algunas actividades porque no venía gente, pero poco a poco y también gracias a las redes sociales y a entablar contacto con grupos similares, el proyecto ha ido creciendo y el espacio de encuentro alternativo La Presa ya es conocido dentro y fuera de Burgos. 

En realidad son dos autodictactas apasionados del teatro que han ido aprendiendo a base de leer, imaginar y hacer las adaptaciones de textos que les remueven por dentro y con los que ahora hacen bolos por escenarios alternativos de localidades del país. Han hecho  hasta ahora cuatro adaptaciones y están preparando la quinta, en la que quien sube al escenario es Gallego, con Carta al padre, de Kafka.

Las adaptaciones de estos dos quijotes son pura dinamita, no aptas para todos los públicos, reconocen. «Nosotros pensamos que el arte y la cultura tienen que generar y crear conciencia; está muy bien el ocio y divertir a la gente, pero pensamos y, es la filosofía de La Presa, que el arte tiene la función específica de despertar y de alguna manera decirle a la gente si se está enterando de lo que pasa, de su vida», explica Ventura, que añade que no conciben el teatro de otra manera, de ahí que los temas que tocan sean muy sociales.

Próximo festival. Precisamente el 30 de marzo estuvieron en Oruña de Piélagos, en Cantabria, en el festival Solo Tú, con el monólogo Si esto es un hombre, adaptación teatral que ha hecho Paco de la novela de Primo Levi, superviviente de Auschwitz. Allí subieron al escenario junto a otros 5 grupos, todos ellos con propuestas arriesgadas, para despertar esas conciencias de las que hablan.

Por otra parte, el simbolismo de La Presa sigue presente en el nuevo proyecto en el que están inmersos, el primer Festival Apresados, del 18 de mayo al 8 de junio. Es el esperado momento del debut como actor de Juan Carlos Gallego, que se subirá a las tablas estrenado la mencionada Carta al padre. Será la obra con la que se clausure el evento, ese 8 de junio. La inauguración correrá a cargo de Ábrego Teatro, de Cantabria, con Lear en las catedrales, el 18 de mayo; Maltravieso de Cáceres actúa el 1 de junio, con Medea a la deriva, y el 25 de mayo estará en La Presa la compañía Laboratorio Escénico Ateneo que llega desde Medellín (Colombia) con Ángel ¿cuándo volvemos a casa?