Aranda aguanta el pulso industrial y las firmas se transforman

L.N. / Aranda
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A diferencia de Miranda, que arrastra una sangría de 45 compañías, los sindicatos apuntan que en la capital ribereña «más que perder, muchas firmas se transforman». La construcción sí que nota bajada

En la patronal de la construcción advierten de «una tendencia a la baja» al no disponer de relevo generacional. - Foto: Jesús J. Matías

Aranda de Duero mantiene el tipo y continúa como el tercer núcleo más industrializado de Castilla y León. Las tres multinacionales implantadas en la capital ribereña, Michelin, GSK y Pascual, pondrán en marcha una inversión a lo largo de 2024 que oscila entre 20 y 30 millones de euros. A ellas se suman otras compañías como TecnoAranda, que prevé alcanzar los 350 trabajadores con la contratación de 60 personas; o Tubos Aranda, que ha ampliado sus instalaciones con el objetivo de abrir una nueva línea de producción, además de otras tantas pequeñas y medianas firmas ligadas al sector industrial. Pues bien, el Instituto Nacional de Estadística (INE) tiene contabilizadas un total de 160 industrias en Aranda. Aunque son 13 menos que hace una década, en sindicatos como Comisiones Obreras aseguran que «más que desaparecer, muchas firmas se han transformado, pero no hay destrucción del tejido empresarial», como remarca su secretario comarcal, Rubén Moro. 

A su juicio, Aranda se mantiene  estable, a diferencia de lo que ocurre en la cercana Miranda de Ebro, que ha perdido 45 empresas en los últimos diez años. «No nos preocupa este movimiento porque no es una variación sustancial. Estamos más o menos estancados. Es cierto que no crecemos como nos gustaría, pero crecer resulta dificilísimo», añade Moro. Así lo reflejan los datos. De las 173 empresas que había en 2012, se cayó a 160 en 2013 y a 155 en 2014. Fue el peor año. Después, llegaron varios ejercicios de ascensos, de manera que Aranda sumó 166 firmas en 2015, 168 en 2018 y 172 en 2019. Con la pandemia, la cifra disminuyó otra vez a 168 en 2021, luego a 165 en 2022, hasta alcanzar las 160 de 2023. 

En CCOO subrayan que se necesitan ciertos cambios. El primero tiene que ver con la logística. Y es que el cierre del tren Directo lastra a un buen número de compañías, que no tienen la posibilidad de recibir ni sacar mercancías hacia Madrid. Moro apunta que, sin ferrocarril, «los costes de movimiento de mercancías se encarecen y eso las empresas lo tienen en cuenta». Por otra parte, defiende que se debería facilitar la instalación de firmas, «no sólo con el precio, sino con un proceso claro y relativamente fácil», es decir, sin tantos trámites. 

Mientras, en sectores como la construcción sí que se percibe una tendencia «a la baja», como admite el vicepresidente de la patronal Asecon, Eduardo López. De las 311 empresas que había en 2012 se ha bajado a 288 en la actualidad. «Muchos trabajadores están llegando a la jubilación y no hay relevo. En diez años, sinceramente, no sé quién se va a dedicar a este sector, que va a menos», apunta. 

También ha caído el número de firmas ligadas a comercio y hostelería, que se sitúan en 860 en comparación con las 1.069 de 2012. Mientras, han subido las empresas dedicadas a actividades inmobiliarias de 65 a 126. Una tendencia que también se da en educación, sanidad y servicios sociales, con 154 firmas, frente a las 107 de 2012. En el caso de Roa de Duero, el INE tiene contabilizadas 28 industrias, una más que hace una década.