El orfanato que se hizo 'cole'

B.G.R. / Burgos
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El colegio diocesano del casco alto, Saldaña, cumple 350 años desde que en el siglo XVII comenzara su andadura como primer centro de Burgos para niñas huérfanas. En todo este tiempo, siempre ha permanecido abierto

Más de 600 alumnos acuden a diario al centro, que imparte desde Infantil a Bachillerato. - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

Hace ya dos años que el equipo directivo del colegio concertado Visitación de Nuestra Señora comenzó a dar a vueltas a una idea que se está materializando este curso, después de un intenso trabajo para implicar en el mismo fin a toda la comunidad educativa. En sus cabezas se repetía un aniversario, pero no uno cualquiera, sino los 350 años de la creación del centro que hoy en día acoge a más de 600 escolares, desde Infantil a Bachillerato. Una conmemoración de la que participan no una sino varias generaciones, no en vano muchos de sus actuales estudiantes son hijos o nietos de antiguos alumnos, circunstancia que comparten algunos miembros del claustro de profesores (47).

Acudir a esas fuentes familiares se convirtió en el primer paso para recuperar una historia que no quieren que pase desapercibida y a la que aportan un nuevo capítulo con la labor realizada. De hecho, podría afirmarse que es uno de los centros educativos más antiguos de la región y, por tanto, también de Burgos, con permiso del instituto López de Mendoza, fundado en 1576. En este caso y según apunta Vicky Casares, jefa de Estudios, la característica diferenciadora radica en que, desde que comenzara su andadura en julio de 1674, «siempre ha permanecido abierto, ya fuera en la Guerra de la Independencia, la gripe española o la Guerra Civil».

Bien es cierto que a lo largo de sus cuatro siglos de trayectoria los usos se han alternado y compartido, aunque manteniendo una esencia que sigue vigente y que pasa por «atender las necesidades de la sociedad en cada momento», tal y como subraya su director, Bruno Castillo. Ahora se encuentran centradas en proyectos didácticos, en una cuidada atención a escolares con necesidades educativas o en su apertura a un barrio convertido en seña de identidad, como es el casco alto de la ciudad, en las faldas del castillo y con entrada por la peatonal calle de Hospital de los Ciegos. Ubicación privilegiada, según precisan, si bien no la más accesible, aunque se han incorporado facilidades de movilidad rodada para el acceso al colegio en las entradas y salidas del horario escolar. Y es que, «si vienes a Saldaña es porque quieres ir a Saldaña», reconoce Casares, exalumna e hija de alumna, y profesora de Lengua.

(El reportaje completo y fotografías actuales y antiguas, en la edición impresa de este miércoles de Diario de Burgos o aquí)