La oferta de vivienda nueva, en mínimos históricos

L.M. / Burgos
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En una década el número de pisos sin estrenar pasa de los 4.700 a los 3.200, una caída del 32% motivada por el alto volumen de promociones y el interés por invertir

La oferta de vivienda nueva, en mínimos históricos - Foto: Luis Lopez Araico Luis López Araico

El boom inmobiliario de 2008 se llevó por delante centenares de promociones y urbanizaciones en marcha o ya finalizadas por todo el país. El estallido de la burbuja provocó que numerosas construcciones se quedaran, prácticamente de la noche a la mañana, sin comprador o en manos de entidades financieras o fondos buitre. Desde aquel entonces, Burgos y todo el territorio nacional han acumulado miles de viviendas nuevas sin propietarios, una situación que se ha ido aligerando poco a poco.

Aunque la caída de este stock ha sido casi constante, el buen ritmo que ha mostrado el mercado inmobiliario desde el estallido de la pandemia ha permitido que entre 2013 y 2022 el número de domicilios a estrenar sin propietario haya caído un 32%. De las 4.732 viviendas nuevas vacías que contabilizó el Ministerio de Fomento -posteriormente denominado de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana- a 31 de diciembre de 2013 se ha pasado a las 3.214 a cierre del curso pasado, el mínimo de la serie histórica. «La inmensa mayoría de lo que se vende ahora se habita de forma inmediata, no se genera nueva que quede pendiente», asegura Gonzalo López Recio, presidente de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Burgos.

Las facilidades a la hora de dar salida a las nuevas promociones que se iban levantando tanto en la capital como en la provincia ha avalado esa reducción paulatina del stock pendiente. Su salida al mercado ha sido mucho más pronunciada en los últimos dos años: si a finales de 2019 eran 3.806 los pisos y casas pendientes de venta en Burgos, 900 menos que siete cursos antes, en 2022 el número se hundió hasta los 3.214. «Hemos estado mucho tiempo sin construir pisos o haciéndolo a un ritmo muy bajo», explica López Recio. Sin embargo la espectacular reactivación del mercado inmobiliario que se desató tras el final del confinamiento, en el verano del 2020, supuso un giro de timón en toda regla. «En 2020 dimos un empujón fuerte que nos ha permitido reducir las viviendas pendientes que teníamos en cartera», precisa el representante de los promotores.

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