La falta de personal dispara la espera de Medicina Interna

ARSENIO BESGA / Miranda
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Esta especialidad, que suma dos vacantes y una baja en el Hospital Santiago Apóstol de Miranda, acumula cerca de 240 usuarios pendientes de una consulta. Digestivo también sufre el problema y se han pospuesto citas que ya llevaban un año de retraso

La espera media para las consultas en Digestivo ha crecido casi hasta los tres meses. - Foto: Alberto Rodrigo

El Hospital Comarcal Santiago Apóstol atiende a miles de personas de Miranda y de su entorno, pero en algunas ocasiones no da abasto. Esto provoca que se generen largas listas de espera, como ha ocurrido durante el último año en la especialidad de Medicina Interna. Al cierre del curso 2022, este departamento acumulaba, según los datos de la Consejería de Sanidad,  130 personas pendientes de una consulta, pero en solo doce meses esa cifra se ha disparado hasta rozar los 240 pacientes, con un tiempo medio de demora que se acerca a los dos meses. Se trata del mayor número de usuarios que aguardan una cita del último lustro, puesto que incluso en 2021, cuando se estaba saliendo de la pandemia, la cifra era menor.

La lista de espera de Medicina Interna prácticamente se ha duplicado y el motivo es claro: la falta de personal. Según explican desde Sanidad, este servicio cuenta con ocho plazas, pero apenas cinco están cubiertas plenamente, porque hay un profesional de baja y otras dos vacantes. De esos puestos que esperan la llegada de un especialista, solo hay uno pendiente de la resolución para asignarlo.En cuanto al médico que no está disponible por cuestiones de su propia salud, en el hospital esperan que no tarde mucho en volver y en Sanidad confían en agilizar el trabajo durante los próximos tiempos.

Ahora bien, los retrasos de las consultas en el Hospital Santiago Apóstol no solo se sufren en el área de Medicina Interna. Entre las diversas especialidades que se tratan en el centro mirandés, Digestivo también ha registrado un notable incremento en su lista de espera. En diciembre de 2023 este departamento alcanzaba las 214 personas pendientes de una cita y el tiempo medio de demora casi llegaba a los tres meses, mientras que solo un año antes había menos de 170 individuos en esta situación y debían aguardar únicamente 50 días. Los últimos datos registrados se encuentran por encima de todas las estadísticas contabilizadas al cierre de cada ejercicio desde 2019.

Este problema afecta a decenas de mirandeses y a otras personas  afincadas en pequeñas localidades del entorno, como Ángel. Este vecino de un pueblo de la comarca explica a Diario de Burgos que primero sufrió los problemas de Medicina Interna y en la actualidad se está enfrentando a las carencias de Digestivo. En concreto, comenta que debía acudir al hospital para que «comprobaran el colon» porque en su momento le quitaron «unos pólipos que no eran buenos y debía volver a los cinco años». Sin embargo, recibió la cita doce meses más tarde de lo que le había prescrito su doctor y, encima, en el último momento se la han pospuesto porque «uno de los dos médicos que hay para hacer la prueba está de baja».

Ángel muestra un evidente malestar por el trato que está recibiendo desde Sanidad. Según describe este paciente, no se trata de una cuestión menor, ya que «el cáncer de colon ha aumentado muchísimo y debe controlarse dentro de los plazos, no se puede esperar un año de más y que después se suspenda la consulta». Su hartazgo resulta aún mayor porque, según ha recibido la notificación de que se iba a posponer la visita al especialista de Digestivo, ha presentado «una reclamación y la respuesta ha sido que si ocurre algo, hay que ir a Urgencias».

Este vecino de la comarca de Miranda apunta, además, que algunos profesionales del Hospital Santiago Apóstol le transmitieron que «no es posible derivar a otros centros porque deben estar saturados».

En base a su experiencia, Ángel confirma que el servicio de Digestivo «antes no daba abasto y tenía una lista de espera muy larga, pero ahora es peor todavía al tener solo un médico» y asegura que «si se vuelve a retrasar la cita» tendrá que buscar alternativas fuera del servicio público «por una cuestión de seguridad».