Guardia Civil en Burgos: falta de agentes y también de medios

FERNÁN LABAJO / Burgos
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Las unidades de seguridad ciudadana y control de masas poseen armas antiguas y pocos medios de protección. Las asociaciones reclaman a Interior más inversión

La UCESIC es una de las unidades más afectadas por las carencias de recursos. - Foto: Patricia González

Una semana después del asesinato de dos guardias civiles en la localidad gaditana de Barbate, la indignación en el seno de la Benemérita va en aumento. La sensación entre los funcionarios del Instituto Armado es que la Dirección General y el Ministerio del Interior han provocado que el cuerpo se debilite poco a poco. Y no sólo en zonas conflictivas como el Estrecho de Gibraltar, también en lugares despoblados como Burgos. A la indiscutible falta de personal se une una escasez de recursos que, según las asociaciones profesionales, dejan expuestos a los agentes y, por ende, a los ciudadanos. Unidades con armas anticuadas, cuarteles en un estado paupérrimo y la falta de formación en respuesta rápida son algunas de las cuestiones que llevan años poniendo sobre la mesa sin que los responsables políticos hayan movido ficha en años.

El pasado verano, el director general de la Guardia Civil, Leonardo Marcos, sacó pecho de las inversiones en infraestructuras de la provincia de Burgos. A saber, la mejora de la eficiencia energética en el edificio de la Comandancia en la Glorieta de Logroño, o la construcción del cuartel de Villasana de Mena. Y es algo que se celebra dentro del cuerpo, pero advierten que hay necesidades más urgentes. «Los cuarteles pequeños están en un estado lamentable. No se ha invertido nada en décadas y esa es una de las razones por las que los funcionarios no quieren venir aquí», exponen desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC).

Son de la misma opinión en otra agrupación de representación de los guardias civiles, Jucil, quienes insisten que el gran problema en Burgos es la falta de personal. Pero que la plantilla sea escasa no es casualidad. «Tenemos que ser autocríticos. Ver por qué no tenemos un territorio atractivo. Y uno de los problemas es la falta de mantenimiento de los cuarteles. No hay armeros, por ejemplo, y los efectivos tienen que llevarse la pistola a casa. También el resto de recursos que se han quedado obsoletos», comentan fuentes de este colectivo.

Porque la escasa inversión no sólo es palpable en las instalaciones, denuncian los guardias civiles, sino en el material con el que tienen que combatir la criminalidad en la provincia. Empecemos por lo básico. Los cinturones. «Hay pocos agentes que salgan a patrullar con el que nos proporcionan desde el cuerpo. Son de una calidad pésima, así que nos vemos obligados a comprarnos nosotros uno. Por supuesto, es una inversión que hacemos nosotros, pero que no se nos devuelve», recuerdan desde la AUGC.

(Más información, en la edición impresa de este domingo de Diario de Burgos)