Aurelio Medel

Hecho a mano

Aurelio Medel


Tractores sin leche

17/02/2024

El jueves coincidió la reunión de agricultores con el Gobierno Central y la publicación de los datos de población del INE. Son dos citas aparentemente inconexas, pero que están íntimamente ligadas, puesto que la despoblación del campo tiene mucho que ver con las perspectivas de futuro de la agricultura y la ganadería, por tanto, de su gente.

La encuesta de población del INE dice que en España viven 48,6 millones de personas y que, por primera vez, más de siete millones moran en Madrid y ocho en Cataluña. Si a estas dos regiones sumamos Andalucía (8,6 millones) tenemos que tres comunidades autónomas son el hogar de 23,6 millones, casi la mitad de la población de España, pese a que su territorio sólo ocupa la cuarta parte del país.

Hace ya varias décadas que el crecimiento de España se concentra en Madrid, el litoral Mediterráneo y los dos archipiélagos. Es fácil decir que todo esto se debe al turismo de sol y playa, que evidentemente tiene mucho impacto, pero tiene que ver con el modelo económico elegido. En Levante y Andalucía se hizo un desarrollo urbanístico atropellado para meter a muchos turistas al borde del mar y también se ha construido, sin muchos miramientos, una potente industria hortofrutícola al calor del sol, los fertilizantes y del agua que no tienen.

Este modelo de crecimiento genera tensiones. En Cataluña, ante la enorme sequía de las cuencas interiores, quieren llevar agua de la desembocadura del Ebro a Barcelona. En Murcia, acusan a los agricultores intensivos de robar agua del subsuelo y devolverla al Mar Menor con químicos que matan todo. En Andalucía, después de décadas sacando ilegalmente agua del entorno de Doñana para cultivar frutos rojos, ahora, para que abandonen, se les ofrece 100.000 euros por hectárea, de los que 70.000 euros pone el Gobierno Central, es decir todos los contribuyentes. La broma va a costar 1.400 millones de euros.

Las concentraciones de agricultores parecen homogéneas: tractores de todos los tamaños, mayoritariamente verdes. Sin embargo, las explotaciones agrarias de Castilla, dominadas por el cereal, girasol y viñedo, poco o nada tienen que ver con las de Andalucía o Levante, con mucha fruta y hortalizas. Pero la gran diferencia entre unas regiones y otras está en el tamaño de su población, que marca el número de votos, que es lo mismo que su peso político. Por eso, cuando ellos lloran la vaca da leche.