Industria prevé cerrar 2014 sin déficit de tarifa en las eléctricas

AGENCIAS
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El ejercicio actual rompería una tendencia de endeudamiento progresivo desde hace 14 años, en los que se ha acumulado un saldo negativo que ronda los 30.000 millones

Industria prevé cerrar 2014 sin déficit de tarifa en las eléctricas

Este año será, previsiblemente, el primero desde 2000 en que el sector eléctrico no registre déficit tarifario, entendido como la diferencia entre los ingresos que las empresas eléctricas perciben a través de la tarifa regulada, es decir, los pagos de los consumidores, y los costes reconocidos por suministrar electricidad, según las estimaciones facilitadas por el Ministerio de Industria.

 La cuantía acumulada por este déficit en los últimos 14 años ronda los 30.000 millones de euros, por lo que el equipo encabezado por José Manuel Soria ha ido aprobando diversas medidas, que han culminado en la actual reforma energética con la intención de subsanar los problemas regulatorios del sector eléctrico español y frenar el engrosamiento de esta abultada deuda.

 Este conjunto de medidas contribuirá a que 2014 se cierre, con casi toda probabilidad, con equilibrio en el sistema eléctrico o con cifras de déficit poco apreciables, lo que supondrá un punto de inflexión en una tendencia acumulada de endeudamiento que se inició en el año 2000, a pesar de que los precios pagados por el consumidor en los últimos nueve años han aumentado un 70%.

 Desde Industria relativizan el impacto de los datos que arrojan las liquidaciones mensuales que emite la Comisión Nacional de Mercados y de la Competencia (CNMC), ya que, en virtud de las medidas puestas en marcha, aún se deben contabilizar ingresos al sistema que compensarán el posible desajuste.

 En los cinco primeros meses del año, último dato conocido, el déficit de tarifa reconocido se situó en 3.332 millones de euros, según la quinta de las catorce liquidaciones del ejercicio realizadas por la CNMC.

 Este desajuste provisional supera en 648 millones de euros los 2.684 millones de euros registrados hasta abril, lo que representa un incremento del 24% con respecto al mes anterior.

 En esta quinta liquidación, el coeficiente de cobertura se ha situado en un 58,07%, de modo que las empresas con actividades reguladas, obligadas ahora a financiar el déficit de tarifa conforme se vaya produciendo, solo recibirán provisionalmente este porcentaje de su retribución.

 Una de las líneas maestras de la reforma energética es la aprobación de un marco normativo que garantiza la estabilidad financiera del sistema electrico de forma definitiva. De esta manera, se ha incluido un sistema automático de revisión que evita la aparición de nuevos desajustes, al limitar por ley la introducción de nuevos costes en el sistema eléctrico sin que estos vengan acompañados por un aumento equivalente de los ingresos.

 Además, el Gobierno aprobó el pasado 6 de junio el nuevo real decreto que desarrolla la actividad de renovables, cogeneración y residuos, cuyo contenido modifica un modelo anterior que «hubiese ido directo a una quiebra del sistema», afirmó entonces José Manuel Soria.

 Para el ministro, «el incremento del déficit de tarifa se debe a muy distintas razones», pero especialmente a dos, que son el coste de la amortización anual de la propia deuda eléctrica y «la evolución de las primas a las tecnologías renovables».

 El sistema eléctrico, aseguró, acumula hasta la fecha un déficit de tarifa de 29.189 millones de euros, a pesar de que entre 2004 y 2012 la electricidad se ha encarecido un 70%. Las primas a renovables y cogeneración han subido un 800% desde 2005.

Desfase en alza. A partir de 2004 se empezó a generar un gran déficit de tarifa, que estuvo prácticamente controlado en los años anteriores. De este modo, en 2005 el agujero eléctrico acumuló un desfase de más de 4.000 millones de euros, al que siguió 2006 con más de 3.000 y se controló algo en 2007 con más de 1.500 millones.

 Por el contrario, desde el año 2008 se volvió disparar el déficit de tarifa y se elevó ese año la factura por encima de los 5.100 millones de euros, convirtiéndose en un problema incontrolable en los años siguientes (4.300 millones en 2009, 5.500 millones en 2010, 3.899 millones en 2011, 5.600 millones en 2012 y 3.188 millones en 2013). La amortización de esta deuda se reparte poco a poco durante un periodo de 15 años.