"Nuestro tío Abdón fue asesinado"

A.C. / Medina de Pomar
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Este miércoles se han cumplido 23 años desde su desaparición en Medina de Pomar y para sus sobrinas, Bego y Carol, la "única esperanza es que alguien diga la verdad"

Bego (izquierda) y Carol Fernández González, sobrinas de Abdón, desaparecido en Medina hace 23 años - Foto: A.C.

Muchos vecinos de Medina de Pomar guardan en su memoria la imagen de Abdón González Ruiz vendiendo leche en la granja que sostuvo durante décadas junto a su madre y su hermano Angelín en la avenida de la Ronda. De allí se trasladaron en 1989 a la cercana avenida de Castilla La Vieja. Tras una vida de trabajo había reunido ahorros y propiedades. Con 69 años gozaba de "muy buena salud". Sus sobrinas, Bego y Carol Fernández González, lo dicen sin pensar, igual que una sentencia clave: "No sabemos cómo, pero estamos convencidas de que fue asesinado". Este miércoles, 27 de marzo, hace 23 años desde que sus padres denunciaron la desaparición del tío Abdón en Medina de Pomar.

Había quedado con un amigo, pero no acudió a la cita. Fue a buscarle y nadie contestó, tampoco al día siguiente, ni al otro. Entonces, se lo comentó a la familia y acudieron a su casa, aislada y rodeada de un gran terreno con varios pozos. En ella encontraron los restos de la comida en el plato, las llaves de la vivienda, su cartera y documentación... todo intacto, como si se lo hubiera tragado la tierra.

Primero el padre de Bego y Carol encabezó la búsqueda. Ellas le tomaron el relevo y no han cejado en su empeño, a pesar de la incomprensión que han encontrado en muchos vecinos de Medina que "no entienden que sigamos buscando, recordando". "Es una herida que no cierra, se queda ahí para siempre. No hay cuerpo, no sabes qué le pasó, si sufrió... Nuestra madre -Begoña- estaba muy unida a él, igual que su hermana Charo... nuestro padre, todos han sufrido mucho", rememoran.

Bego y Carol apuntan a una sospechosa, que ya ha sido interrogada más de una vez en los juzgados por su presunta implicación en la desaparición de Abdón González. Fue durante un par de años la pareja sentimental de su tío. "Ella hizo todo lo posible para alejarle de su familia", aseguran. Poco antes de desaparecer, Abdón vendió una vivienda que hacía poco había comprado en Villatoro. "Posiblemente volvieron a por el dinero, pero estaba en el banco en un plazo fijo", relatan las dos hermanas. Sostienen que el móvil fue económico, todo por un dinero que sigue en las cuentas de Abdón, porque su familia está realizando ahora los trámites para darlo por fallecido.

Conectado con otro caso. Las Fuerzas de Seguridad también se han decantado siempre por un homicidio, pero no han encontrado pruebas, ni el cuerpo, la clave principal del caso. Se reabrió en 2015, en 2016 se revisó un nuevo pozo de la finca a petición del abogado de la familia, se volvieron a realizar interrogatorios después de conectar a la expareja de Abdón González con la desaparición de Cristina Murié, ocurrida en abril de 2002 en Gredilla de Sedano, tan solo un año después de la del medinés. Tampoco se resolvió ese caso.

Pasados tantos años con posibles testigos que han fallecido, "la única esperanza es la de que alguna persona diga la verdad". Pero es muy difícil. No hubo búsquedas o batidas para dar con el cuerpo de Abdón. No se tomaron huellas en su vivienda. Al principio, se investigó el caso como si hubiese sido una desaparición voluntaria. Después dio un giro. Ellas consideran que "ahora se busca y se investiga de otra manera". En su lucha se han encontrado con muchos apoyos. Primero con la Asociación Inter-SOS. Desde hace unos quince años van de la mano de la Fundación Europea por las Personas Desaparecidas QSDglobal, que lidera el periodista Paco Lobatón.

Gracias a ella, en 2017 el gobierno presentó el primer informe sobre desaparecidos en España y anunció la creación del Centro Nacional de Desaparecidos. Ahora, las reivindicaciones de la fundación, que defienden sin fisuras Bego y Carol, se centran en que su borrador del Estatuto de la Persona Desaparecida pase a convertirse en una Ley. "Pasan los años y los casos se olvidan. Este documento busca mejorar las búsquedas, que haya más atención para las familias", resumen. Ellas siguen luchando.