El edificio sin uso de la Politécnica será sede de cursos

B.G.R. / Burgos
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La UBU ha iniciado los trabajos en el inmueble de la antigua Escuela de Empresariales. Se actuará por fases y con contratos menores al no contar con financiación extra de la Junta

El inmueble acogió en su día la Escuela de Empresariales y lleva cerrado una década. - Foto: Jesús J. Matías

La Universidad de Burgos ha comenzado a actuar en el edificio C de la Escuela Politécnica Superior del polígono docente del Vena después de una década cerrado. El rector, Manuel Pérez Mateos, anunció hace un año su intención de reabrir el inmueble, si bien se ha modificado el uso académico planteado en aquel momento, que era el de paliar los problemas de espacio del citado centro. Ahora, la institución prevé convertirlo en una dotación de referencia en formación permanente dirigida a la sociedad y muy vinculado a la empresa.

Los primeros trabajos se desarrollarán a través de contratos menores y con fondos propios de la institución, afectando, principalmente, al interior de la planta baja, aunque también se extenderán al exterior debido a la imagen que presenta, repleto de pintadas fruto de actos vandálicos que se limpiarán. Precisamente y para evitar que sea de nuevo objeto de este tipo de conductas incívicas, se colocarán cámaras de vigilancia en todo el recinto, así como sistemas de seguridad y prevención de incendios, impermeabilización de cubiertas, colocación y sectorización de la calefacción, instalación de placas solares y cambio de la iluminación.

Pérez Mateos avanza que el proyecto se llevará a cabo por fases, teniendo en cuenta que el presupuesto que se maneja para su completa rehabilitación se sitúa entre los 700.000 y 800.000 euros, sin que la UBU haya recibido financiación extra por parte de la Junta para poder acometerlo. «Confiamos en poder abrir a principios de curso dos aulas de amplias dimensiones y despachos ubicados en la planta baja del edificio, mientras que el resto de espacios se irán poniendo en marcha a medida que terminen las obras», manifiesta, añadiendo en este sentido que el antiguo salón de actos de lo que en su momento fue la Escuela de Empresariales es la dependencia que se encuentra en peores condiciones.

 Su fin académico va en consonancia con la nueva línea de trabajo por la que ha apostado este año la Universidad de Burgos y para la que ha creado su propio vicerrectorado. Se trata de la formación permanente que promueve la Unión Europea a través de cursos de corta duración, entre 6 y 18 créditos, que no requieren de titulación superior pero que sí que cuentan con acreditación académica.

Minicursos oficiales. Las llamadas microcredenciales buscan la actualización de conocimientos y su temática depende de lo que «demande la sociedad». En este punto, el rector subraya el amplio programa planteado por la institución, que recoge campos específicos que van desde la conducción de drones y el mantenimiento de aviones, hasta el hidrógeno verde, energías alternativas, arqueología, baterías, abogacía (requerida en este caso por el Colegio Oficial de Abogados de Burgos), construcción y mercado inmobiliario, biotecnología alimentaria, educación inclusiva o contabilidad sostenible.

Para conseguir poner en marcha  este catálogo de cursos, el máximo responsable de la academia burgalesa precisa que será necesario aprobar una «normativa específica» para ello dado que se trata de una nueva modalidad formativa, por lo que avanza que será uno de los asuntos que se lleven al primer Consejo de Gobierno que se celebrará tras las vacaciones.

Más allá de esta orientación académica, el edificio estará dirigido y abierto al tejido económico, con previsión de que acoger sedes de compañías que trabajan estrechamente con la UBU en el desarrollo de proyectos ya consolidados. Junto a estos fines, su utilización pasa por que el centro sirva también de espacio para albergar estudios de digitalización e inteligencia artificial (IA) que se encuentran desarrollando distintos grupos de investigación del campus junto a empresas dentro de los programas de colaboración público-privada.  «Queremos que esté muy vinculado a la actividad empresarial y que nos permita promocionar esa relación», concluye Pérez Mateos.