El HUBU retoma las peonadas en consultas

G.G.U. / Burgos
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La gerencia ultima en qué servicios se pagará por atender por las tardes para bajar de las 41.000 primeras visitas atascadas

A veces se forman largas colas de pacientes con cita para consultas. - Foto: Patricia

El HUBU tiene tal acumulación de primeras consultas pendientes (40.918 a fecha del pasado 31 de diciembre) que la dirección ha optado por recurrir de nuevo a las peonadas, a pesar de que la gerente, Ana Lucía Fernández, reconoció el pasado otoño en este periódico que, hasta entonces, el resultado de este procedimiento había sido más bien discreto en las consultas externas: «La lista no se ha reducido en Burgos lo que queríamos o habíamos pretendido; por eso digo que hay que hacer algo distinto». A finales de año, de hecho, la reducción fue de 785 personas con respecto a las mismas fechas del 2022; es decir, apenas un 2% menos.

Sin embargo, la ausencia de otras herramientas motiva que vuelvan a aprovecharse de este mecanismo extraordinario hasta, al menos, finales de marzo. Fuentes oficiales indicaron que todavía se está concretando en qué especialidades se pagará a los facultativos que quieran atender por las tardes, una vez finalizada su jornada ordinaria, pero es de suponer que se priorizará a las que más pacientes acumulan: Traumatología, Oftalmología, Rehabilitación, Otorrinolaringología o Neumología. Otra cosa es que luego puedan hacerse.

Un buen ejemplo de ello es Traumatología, una especialidad que acumula demora por patologías relevantes (fracturas de cadera o lesiones en otras articulaciones), pero también por otros problemas que, sin ser graves, son muy frecuentes y generan mucha lista de espera como, por ejemplo, los juanetes. El servicio cerró el 2023 con 5.788 personas pendientes de una primera visita con el especialista, la segunda cifra más alta de todo el complejo tras Oftalmología (5.877 pendientes), donde sucede lo mismo: las cataratas y otros problemas de la vista asociados a la edad generan mucha demora. Pero en términos organizativos, lo positivo de estas enfermedades muy comunes es que en una tarde se puede atender a varias decenas de pacientes y sacarlos de la lista de espera. De ahí que sean dos especialidades siempre candidatas para las peonadas, en las que los profesionales tienen que comprometerse a atender a un número concreto de pacientes en lista de espera en cada tarde extraordinaria de atención. Y por ese tiempo cobran una cantidad pactada en la nómina, en concepto de productividad. En consultas oscila entre los 322 euros que cobra el especialista y los 60 del celador, por cada tarde de asistencia.

Pero mientras que en Oftalmología siempre hay voluntarios para asumir trabajo después de la jornada ordinaria, en Traumatología solo se ha conseguido en momentos muy puntuales. Y eso a pesar de la insistencia de la dirección del HUBU y de la Gerencia Regional de Salud (Sacyl) para que el servicio del HUBU se aprovechara de este mecanismo, tanto en quirófanos como en consultas.

La obligatoriedad de que el trabajo que se va a hacer en el tiempo de peonadas (técnicamente conocido como autoconcertación) se pacte con la dirección del hospital conlleva que no siempre se aplique en los servicios que más lista de espera registran en términos globales en el hospital. A veces, se considera necesario hacer uso de este mecanismo extraordinario por una causa puntual o por un incremento repentino que, en comparación con otros servicios del hospital pueda parecer irrelevante, pero que no lo es tanto para la especialidad que lo sufre.

El HUBU aplicó por primera vez peonadas en consultas a comienzos del pasado verano (un año después que en los quirófanos) y, en concreto, en los servicios de Alergología, Cirugía vascular, Cardiología, Endocrinología, Nefrología, Neumología, Oftalmología, Otorrinolaringología, Rehabilitación y Urología. Este listado es cambiante por las razones ya especificadas y, aunque este periódico ha tratado de actualizarlo muchas veces, la información no se ha facilitado.

Los resultados de estas diez primeras especialidades con peonadas fueron heterogéneos a finales de año, con seis servicios con bajadas de la lista de primeras citas atascadas: Cirugía Vascular (25% menos), Cardiología (7% menos), Nefrología (54% menos), Neumología (14% menos), Otorrinolaringología (10% menos) y Urología (29% menos). En otros cuatro, en cambio, hubo incrementos: Alergología (más 40%), Endocrinología (más 38%), Oftalmología (más 6%) y Rehabilitación (más 5%).

La comparación, en todos los casos, se ha hecho de los datos de finales de 2023 con respecto a los de las mismas fechas de 2022, cuando Sacyl todavía no autorizaba peonadas en consultas externas. El año pasado, sin embargo, se produjo un aumento «importante» de la actividad en los hospitales, según Sacyl. Y de ahí que la gerente del HUBU afirmara en este periódico que urgía buscar «otra manera» de hacer las cosas. «Ponemos más agendas y se cubren, se llenan. Y la lista sigue aumentando. No podemos seguir haciendo lo mismo, porque ha supuesto hacer 10.000 consultas más y seguir aumentando la lista», aseguró.